Cómo favorecer la comunicación con nuestros hijos

Los mejores trucos y consejos para favorecer la comunicación con tus hijos, y construir una relación de confianza

Cómo favorecer la comunicación con nuestros hijos

Si queremos tener una relación sana y duradera con nuestros hijos, es importante que sepamos comunicarnos con ellos. no hay ninguna duda de que ser padre o madre es un trabajo muy duro. No obstante, siempre tenemos que hacer lo posible por favorecer la comunicación con nuestros hijos, y mejorarla.

Es verdad que a veces resulta complicado por nuestra vida laboral, la cual no nos deja demasiado tiempo para pasar tiempo en familia. Así, hay una serie de pautas que debemos recordar para cuidar la relación que tenemos con nuestros hijos.

¿Cómo favorecer la comunicación con nuestros hijos? Los mejores consejos

A continuación hemos recogido algunos de los mejores consejos a valorar para favorecer la comunicación con nuestros hijos. Son pautas muy sencillas, pero al mismo tiempo muy útiles, para construir una relación duradera y de confianza.

Accesibilidad

En primer lugar, es fundamental que nos mostremos accesibles con nuestros hijos. Es decir, debemos crear un vínculo de confianza con ellos, de modo que sean capaces de hablar con nosotros y expresar todo lo que sienten.

Podemos ser nosotros quienes empiezan la conversación. De esta manera, nuestros hijos se dan cuenta de que realmente nos interesa todo lo que ocurre en sus vidas. Para tomar la iniciativa, lo mejor es comenzar la conversación con ideas. Si empezamos con preguntas, los niños pueden tener la sensación de que es un interrogatorio, y no querrán compartir nada con nosotros.

Por supuesto, es esencial que pasemos tiempo con nuestros hijos. Dedicar aunque sea unos pocos minutos a estar tiempo con ellos es muy importante para construir una relación sólida. Debemos aprender más sobre sus intereses y gustos, demostrando así que nos interesamos por ellos.

La importancia de escuchar

En una conversación, resulta tan importante hablar como escuchar. Cuando nuestros hijos quieran sentarse a hablar con nosotros, tenemos que transmitirles que realmente les estamos escuchando. Deben tener la sensación de que lo que nos cuentan es importante para nosotros.

La clave está en saber buscar el punto de equilibrio. Es decir, expresar interés por lo que nos están explicando, pero sin ser demasiado intrusivos. Tienen que sentir que nuestro interés es real, no algo fingido simplemente para sacarles información.

Seguro que en algún momento el punto de vista de nuestros hijos nos resulta complicado de entender o comprender, pero aún así debemos escuchar sus ideas. No debemos olvidar que todo el mundo tiene su propia forma de pensar y de entender el mundo.

Un buen consejo es repetir aquello que acabamos de escuchar y preguntar si no entendemos algo. Muchas de las discusiones entre padres e hijos se dan por simples malos entendidos.

Cómo responder

En una conversación, es importante que sepamos cómo responder a nuestros hijos para no comenzar una discusión con ellos.

Si no compartimos alguna de sus ideas o pensamientos, debemos exponer nuestra postura de forma calmada y sosegada. Sobre todo, es importante evitar las reacciones exageradas porque se mostrarán automáticamente a la defensiva, y la comunicación a partir de ese punto será imposible.

En ningún momento debemos discutir acerca de quién tiene la razón. Si tanto nosotros como ellos pensamos que nuestra postura es la correcta, ninguno escuchará las razones del otro, de modo que llegar a un acuerdo no será posible. Por lo tanto, tenemos que saber expresar nuestra opinión, pero sin desestimar en ningún momento la de nuestros hijos.

Un buen truco para mantener una conversación serena y fructífera es pensar en los sentimientos que tenemos por nuestros hijos, en vez de en nosotros mismos.

Lenguaje no verbal

Y, por último, no debemos olvidar que los niños aprenden por medio de la imitación. Solo tenemos que fijarnos en cómo nos imitan a nosotros cuando nos reímos o nos enfadamos. Por lo tanto, tenemos que saber gestionar tanto la rabia como el enfado, solucionando así los problemas de forma tranquila. Tenemos que ser la mejor versión de nosotros mismos para ser el mejor modelo a seguir para nuestros hijos.

Aunque en ocasiones parezca complicado, simplemente debemos hablar con nuestros hijos. Hay que evitar determinadas conductas como las críticas, las amenazas o los monólogos.

Y, por último, a pesar de que como adultos a veces nos cueste admitirlo y gestionarlo, los niños deben aprender de sus propias decisiones. Así, siempre que sus acciones no sean peligrosas, tenemos que evitar intervenir.

A modo de conclusión, es importante destacar que nuestros hijos muchas veces pueden ponernos a prueba contándonos solo una pequeña parte de su verdadera preocupación para ver cuál es nuestra reacción. En este caso, nuestro deber como padres es escucharles atentamente y animarlos a que sigan hablando hasta finalizar la historia. Solo así podremos ayudarles y favorecer nuestra comunicación y relación.

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