¿Cómo calmar al bebé cuando llora?

La inexperiencia puede hacer que se entre en pánico al oír los quejidos de los hijos, más aún si están recién nacidos, pero ante cualquier situación debe reinar la calma. Sea que tengan hambre, calor o frío, siempre habrá forma de tranquilizarlos. Si no lo crees, prueba con estas prácticas.

bebe llorando

Para algunos es molesto, y para otros preocupante, pero independientemente del efecto que cause, el llanto de un bebé no puede subestimarse. De esa forma expresa todo lo que no puede decir con palabras: “tengo hambre”, “mi pañal está mojado”, “me duele la barriga” o simplemente “necesito el calor de mamá”. Son sus sentimientos, malestares y necesidades las que se ven reflejadas en ese lamento y, por nada del mundo, deben obviarse.

Aunque al principio cueste reconocer qué emoción o requerimiento manifiesta el llanto, con los días el instinto maternal y paternal se irá desarrollando, y hará saber qué sucede en cada ocasión, porque si algo hay que tener claro es que un bebé no sabe manipular, solo intenta alertar sobre eso que le afecta, por pequeño que sea.

¿Cómo reaccionar ante el llanto de un bebé?

Lo primero que se debe hacer al oír el llanto del bebé es relajarse, para no transmitirle más tensión. Posteriormente, se deben descartar las posibles causas del lamento. Para ello hay que preguntarse cuándo fue la última vez que comió, si botó completamente los gases o si le toca una medicina. También hay que revisar si su pañal está seco, si refleja señales de frío o calor, si tiene fiebre o sudoración…

Asimismo, se debe inspeccionar el lugar donde se encuentra por si hay algo que le esté molestando y chequear las horas que lleva despierto, para saber si solo tiene sueño. Cualquier detalle cuenta, así que hay que afinar muy bien los sentidos.

¿Qué hacer para ayudarlo?

Son muchas las razones por las que un bebé puede llorar. Cuando se han tenido más de dos partos resulta más fácil actuar en consecuencia, pero cuando se es primerizo puede que la desesperación agobie, y hay que mantener la calma. Si se constata que nada malo pasa, pero el pequeño sigue lloriqueando, es propicio aplicar alguno de estos métodos para tranquilizarlo.

  1. Tomarlo en brazos

Los bebés están acostumbrados al calor y a las caricias de mamá, a la forma de su pecho, al olor de su piel e inclusive a los latidos de su corazón. Tomarlo en brazos tal vez no sea la forma más adecuada de dormirlo, pero sí de relajarlo. No es malcriarlos, es darles el afecto que ameritan en sus primeros meses de vida. Con una almohada, un rebozo o una cangurera, será menos agotador.

  1. Arrullarlo

Funciona envolverlos con una manta o toalla cuadrada, asegurándose de cubrir sus bracitos y piernas. El estar protegidos y calentitos les hará sentir tan seguros como en el vientre de mamá y su llanto irá desapareciendo poco a poco. Esta acción funciona muy bien cuando su llanto se debe a un ambiente abrumador o cargado de luces. Ellos también se cansan y desean tranquilidad.

  1. Mecerlo

En brazos, acostado boca arriba o boca abajo sobre las piernas, en el portabebés o en una mecedora, proporcionarle un ligero vaivén lo hará estar a gusto y le dará la sensación de estar moviéndose en el líquido amniótico, donde pasó nueve meses. Hay bebés que exigen una gran estimulación.

  1. Pasearlo

Por la casa, al aire libre, en brazos, en el coche o en el automóvil, hay que pasearlo para que se calme un poco. A veces les cae bien ver algo distinto a su entorno, respirar nuevos aires, escuchar otras cosas.

  1. Cantarle 

Hablarle o cantarle suavemente funciona.  Inclusive el “shushushuhh” que se utiliza para callarlo forma parte de los sonidos blancos o sonidos externos que el bebé agradecerá y percibirá cual perfecta armonía. Para él no habrá sonido más sedante que la voz afectiva de mamá y papá, sobre todo si se le acostumbró a ella durante el embarazo.

  1. Darle para succionar

El pecho de mamá -aun cuando no tenga hambre- el chupete o el biberón, satisfacen la necesidad de succionar. Con el amamantamiento surge una conexión física, natural y reconfortante entre madre e hijo, que es vital para su sosiego. Aunque no brote mucha leche, unas gotas bastarán para devolver la calma al pequeño. Si se recurre al chupete, se recomienda no convertirlo en un hábito.

  1. Distraerlo 

Se han escuchado casos de padres que colocan al niño cerca de la lavadora, la podadora, encienden la radio, el televisor o un secador de cabello. No es raro, el sonido lo distrae. Sin embargo, sería preferible colocarle música agradable, pues se ha comprobado que esto ayuda a desarrollar mejor su intelecto. También puede optarse por la distracción visual: los móviles, peluches y otros juguetes -que no representen un peligro para el bebé- le entretienen y lo van estimulando.

Es posible que todas estas técnicas sean efectivas para calmar el llanto del bebé, o tal vez solo alguna de ellas, pero ha de recordarse que en la tarea de ser padres hay mucho de ensayo y error. Solo con la práctica se  aprende a conocer hasta la forma de respirar del niño, los tipos de llanto y cómo responder a cada uno de ellos. Así como él tiene sus razones para llorar, los padres deben tener la paciencia y el amor para atenderlos.

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