Zinc y Hierro, claves del crecimiento sano

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Existen multitud de nutrientes naturales cuyo consumo diario es de vital importancia, especialmente en la primera infancia y que muchos padres desconocen.

Si bien la mayor parte de estos nutrientes están incluidos en la alimentación del bebé, es bien cierto que –transcurrido el periodo de alimentación con leche materna– es muy complicado lograr que el organismo absorba lo que requiere únicamente a través de la alimentación.

Por este motivo, es imprescindible conocer que, especialmente, el zinc y el hierro, son esenciales para el crecimiento del bebé y conviene, siempre bajo prescripción pediátrica, dar al bebé suplementos que aseguren la absorción necesaria para su desarrollo.

Propiedades del hierro

  • Actúa de forma intensa en el desarrollo del cerebro y el sistema inmunológico. Los bebes que presentan falta de hierro, pueden desarrollar enfermedades irreversibles.
  • El ciclo de vida donde más hierro se necesita es entre los 6 y los 24 meses de edad.
  • Entre los alimentos con mayor cantidad de hierro, se encuentra la leche, pollo, harina, pastas, etc.
  • Las funciones del hierro se relacionan con el transporte de oxígeno desde los pulmones a los tejidos.
  • Mientras los bebés están en periodo de lactancia, las necesidades de su organismo de hierro, están cubiertas ya que la absorción es del 50%, sin embargo, una vez que se abandona la leche materna, es muy frecuente que los bebés presenten deficiencias de hierro.

Propiedades del Zinc

  • El zinc es necesario para el crecimiento y la acumulación de defensas por parte del organismo del bebé.
  • Todos los fluidos y tejidos del organismo contienen zinc, por lo que afecta al crecimiento y también al desarrollo de enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio.
  • Entre los alimentos con mayor cantidad de zinc, destacamos los cereales, las legumbres y las carnes rojas.

El Zinc y el Hierro son nutrientes esenciales para el crecimiento de los bebés y los niños.

Inciden directamente en el desarrollo cerebral y previenen de las infecciones y afecciones respiratorias.

Por último, es imprescindible conocer que la absorción de calcio disminuye la absorción de hierro, por lo que no es recomendable que –durante la misma comida- se ingiera gran cantidad de alimentos ricos en calcio.

Consulte con su pediatra la cantidad de hierro y zinc que necesita su bebé y evalúe la alimentación que seguirá su hijo una vez abandonada la leche materna.

Una alimentación sana y equilibrada es la base de la buena salud y el correcto desarrollo del organismo, específicamente en los primeros años, durante los cuales el crecimiento es más acentuado.

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