¿Usas mantas polares para abrigar a tu hijo? Ten cuidado con ellas

Tanto es el afán por resguardar a los niños, que a veces incurrimos en prácticas que no son del todo adecuadas. Arroparlo con mantas polares, por ejemplo, no es muy recomendado.

Por qué prescindir de las mantas polares para arropar a los niños

Los bebés son tan frágiles e inspiran tanta ternura, que deseamos protegerlos proporcionándoles los mejores cuidados. Sin embargo,  muchas veces cometemos errores sin saberlo. Y usar mantas polares para abrigarlos mientras duermen es-al parecer-uno de ellos.

Creemos que son las idóneas por ser suaves, cálidas, livianas y bonitas. No obstante, en estudios recientes se ha indicado que no son del todo recomendables para cobijar a nuestro pequeño. La explicación dada por los especialistas, es que precisamente la calidez de las mantas polares implica un riesgo para los niños, pues podría elevar su temperatura corporal al extremo u ocasionar inconvenientes por la sudoración.

¿Por qué las mantas polares pueden ser dañinas?

Los problemas desencadenados por las mantas polares, se deben al material usado para la confección de buena parte de ellas, que no es otro que fibras de plástico extraídas de bolsas recicladas. En consecuencia, su tejido es muy cerrado e impide la entrada o salida de aire.

Es tanto el peligro para un recién nacido, que podría ocasionar la muerte por exceso de sudor. Al no tener por donde evaporarlo, se podría provocar un enfriamiento del cuerpo que detonaría en una enfermedad respiratoria por la humedad o, en el peor de los casos, causaría el deceso del bebé. Definitivamente, no es una pieza para el día a día.

Abrigar a un bebé es un asunto de cuidado

Aunque parezca algo sencillo, abrigar al bebé requiere atención y el manejo de algunos conocimientos sobre el tipo de manta a emplear. No se debe dejar muy abrigado, pero tampoco desprovisto de abrigo. ¿Cómo saberlo?

Explora al bebé, observándolo y tocándolo recurrentemente, mientras duerme. No basta con una simple mirada. Debes revisarlo bien, sin molestar su sueño, para detectar si tiene frío o está transpirando por exceso de abrigo. La temperatura del cuello o de la espalda, es un indicador fundamental. Si está frío en esas áreas, lo puedes arropar más, pero si está sudoroso, es obvio que tiene calor, y debes retirarle un poco la manta.

Algunas sugerencias para abrigar adecuadamente al bebé

Ante la duda sobre cómo abrigar de forma adecuada al bebé, presentamos algunas sugerencias que te pueden ayudar:

  • Abrigar con varias capas ligeras. Empieza por ponerle calcetines, un body y un gorrito. Con estas prendas tiene la primera protección contra el frío. Después lo puedes arropar con una manta, y hacer la prueba tocando las partes del cuerpo antes mencionadas. Si están frías, suma una o dos cobijas.  Transcurrido un tiempo, revisa de nuevo para comprobar que esté a gusto. Quita o agrega mantas si es necesario. Recuerda que este chequeo debe ser frecuente.
  • Emplear la manta correcta. Usa mantas de fibra natural para cubrir su cuerpo, asegurándote de no tapar su cara. La manta tiene que ser de un tamaño acorde al bebé, no demasiado grande ni pesada, pero con suficiente grosor para mantenerlo calentito. El material podría ser la lana, porque es suave y cálido. Este tipo de mantas evitan la sudoración y permiten el paso del aire.

Aunque las mantas polares no son tan indicadas, no tienen que ser eliminadas completamente de los hogares. A pesar de lo planteado, siempre habrá un momento para disfrutar de ellas. Lo que sí es obligatorio, es la supervisión al bebé. Tiene que ser una práctica rutinaria, no sólo para medir la temperatura, sino para evitar otras eventualidades.  Una manta adecuada, unida a los abrazos y susurros amorosos de una madre, es todo lo que necesita para tener un sueño placido y feliz.

Si aún te quedan inquietudes, aquí podrás enterarte cuánto hay que arropar a un niño.

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