Una guía para las madres primerizas

Una mujer es un mar de inseguridades y temores en vísperas a ser madre por primera vez, inclusive en las primeras semanas de nacido, el bebé representa la mayor fobia de la mujer que le dio a luz. Y no porque le resulte aberrante la idea de criar a un niño, sino porque, generalmente, sensibiliza su percepción del entorno, volviéndola más propensa a deprimirse o “desordenarse” mentalmente (entiéndase esquizofrenia o trastorno bipolar). ¿Por qué? No por el agobio de la responsabilidad, pesadísima, por cierto, que sí es la razón del canguis pre-parto, sino, más bien, por aspectos fisiológicos de la mujer, determinantes de esa condición voluble, aunque efímera.

Una mujer es un mar de inseguridades y temores en vísperas a ser madre por primera vez, inclusive en las primeras semanas de nacido, el bebé representa la mayor fobia de la mujer que le dio a luz. Y no porque le resulte aberrante la idea de criar a un niño, sino porque, generalmente, sensibiliza su percepción del entorno, volviéndola más propensa a deprimirse o “desordenarse” mentalmente (entiéndase esquizofrenia o trastorno bipolar). ¿Por qué? No por el agobio de la responsabilidad, pesadísima, por cierto, que sí es la razón del canguis pre-parto, sino, más bien, por aspectos fisiológicos de la mujer, determinantes de esa condición voluble, aunque efímera.

Que llora sin razón aparente, o que no quiere alimentarse, o mejor dicho, desde la perspectiva de la madre, “no hace lo que yo quiero”. Es que para criar a un recién nacido debe asumirse, con optimismo o a regañadientes, que la cotidianeidad anterior al parto será alterada un 100%, y que un bebé provocará vivencias inéditas, en su mayoría, no de las más cómodas y reconfortantes, lo que resultará desesperante en muchas madres acostumbradas a la vida juvenil, ajena a obligaciones de tal envergadura como el de dar y mantener una vida.

Qué lindo sería si un bebé echara a reírse en su cuna durante la mañana, o que haga manifiesto su apetito con un grito característico, asimismo con otro grito, más agudo quizás, avise sobre sus necesidades fisiológicas. Utópicas e imposibles son estas señalaciones, sin embargo es lo que las madres esperan, ridículamente, al momento de enojarse con sus hijos por hacer sus requerimientos con llantos.

Un training para noveles padres, porque el padre también tiene un papel importante, de apoyo principalmente, es una buena opción para que la pareja, si se da el caso, entren preparados a la etapa de crianza, o de resistencia e interpretación de llantos. O, en todo caso, realizar este entrenamiento con gente experta que los rodea y puede transmitirle sus vivencias pasadas, sean sus padres, familia o gente allegada.

El promedio etario de madres primerizas se ubica en la etapa adolescente, mayoritariamente en estratos humildes, donde la educación es más limitada, además que los recursos anticonceptivos no se utilizan más por desconocimiento que por disconformidad. Asimismo no apelan al aborto por falta de recursos monetarios, pues al ser esta una actividad ilícita, por ende clandestina, es de costo oneroso.

Aprovechando el motivo del artículo, me presto a alcanzar algunos tips para facilitar el enfrentamiento a las novedades de la crianza, indicando algunas eventualidades que sucederán con frecuencia, asimismo algunas características del bebé que pueden complicarle, y que ahora podrán controlar con estas recomendaciones:

1. Si el bebé suele dormir por varias horas durante el día, lo mejor será respetar esa rutina, no despertándolo para comer ni para otras actividades. Es más, se recomienda aprovechar el descanso del bebé para hacer lo propio, pues el niño despertará al menos dos veces en la noche, y es mejor que os tome descansados.
2. No preocuparse por los puntos blancos o amarillentos que pueden aparecer en el rostro del bebé, en la nariz y en la frente, mayormente. Estas se irán al poco tiempo de aparecer.
3. Los indicadores de frío del bebé son sus pies y manos, si estos no están tibios será mejor cubrirlos a la inmediatez. Para que la circulación sea fluida en esas áreas, masajearlas y frotarlas entre sí. Eso hará que de a pocos abra sus puños, los cuales suele mantener cerrados.
4. Su inteligencia también puede ser estimulada con la música. Se recomienda música de ritmos lentos o sinfónicos, siempre con volumen bajo, pues de lo contrario, con la estridencia de sonidos, su sistema nervioso puede afectarse.
5. Durante el primer período, el bebé debe mantenerse echado, lo más recto que sea posible, en pos de fortalecer su columna vertebral. Luego, con mucha cuidado, puedes sentarlo sobre tus piernas para avanzar en el proceso motriz.
6. No es mito que el bebé percibe la presencia externa de quien le habla. Esto es importante para estimular su inteligencia, es más es la forma más tradicional y efectiva. Asimismo jugar con él, ejercitando sus extremidades superiores e inferiores con movimientos en círculos, por lo menos durante tres veces diarias en los meses iniciales de su nacimiento (6 aprox.).
7. Los primeros 6 meses son los meses en los cuales el bebé es más dependiente de los recursos maternos, como la lactancia, que deberá darse cada vez que se crea conveniente. Es el alimento propicio para energizar convenientemente al bebé en ese período, pues le dota de defensas importantes.
Después del primer medio año, los alimentos de sales, aparte de la leche, deberán brindarse con cuidada variedad y proporción. Esto tendrá que ver con la maduración de su sistema digestivo.

8. La sensibilidad del bebé es híper, detectará la angustia y el miedo que se sienta mientras se le esté cerca. Esto puede devenir a llanto constante y prolongado del bebé; por eso, siempre la calma y paciencia deben primar en el trato y cuidado del mismo.
9. Cuando le sale el primer diente viene acompañado de dolor y otros síntomas (estado de ánimo irritado, babeo profuso y algunos grados de fiebre), por lo que se recomienda proporcionarle un juguete masticable que enfriará y calmará la zona dolida.
10. Si es que el bebé ha sido “correctamente” mimado (limpio, paseado, masajeado, alimentado, etc.) y aún así sigue con el llanto, será mejor acudir al pediatra para descartar alguna molestia diferente o enfermedad.

En fin, ser madre por primera vez representará para la mujer la consolidación de su naturaleza femenina, más que nada para las mujeres jóvenes, quienes contarán siempre en sus planes consumar su propia familia, y así insertarse íntegramente a la comunidad con sus propios componentes. Sea de forma planificada o indeseada, tener un hijo para la mujer significa dar un paso hacia delante, pues la maternidad comprende, además del parto y la lactancia, una afinidad especial con su cría que podría considerársele un don.

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