Un compuesto bactericida de la leche materna es de gran interés para incluirlo en la leche de fórmula

Un grupo de investigadores considera que un compuesto bactericida de la leche materna, concretamente el monolaurato de glicerol, un bactericida selectivo que sólo ataca a las bacterias perjudiciales, es de gran interés para incluirlo en la leche de fórmula.

Monolaurato de glicerol

Una investigación llevada a cabo por expertos del National Jewish Health (Estados Unidos) ha descubierto que un compuesto bactericida de la leche materna denominado monolaurato de glicerol, que combate las infecciones de bacterias patógenas a la vez que permite el desarrollo de las bacterias beneficiosas, es de gran interés para incluirlo en la leche de fórmula. Los investigadores comentan que el coste de fabricación de este compuesto es relativamente económico y que su adición a la leche de fórmula la mejoraría significativamente.

La leche materna tiene en su composición hasta 200 veces más cantidad de monolaurato de glicerol que en la leche de vaca, y las fórmulas infantiles actuales no cuentan con este compuesto, por lo que no ofrece protección a los bebés. Los investigadores apuntan que ante una infección bacteriana se pueden utilizar antibióticos, pero estos fármacos también destruyen las bacterias que son beneficiosas, en cambio, el monolaurato de glicerol de la leche materna es selectivo, sólo destruye las bacterias patógenas y preserva las comunidades bacterianas que son beneficiosas para el organismo.

Estudios anteriores han concluido que este compuesto tiene un gran abanico de propiedades antibacterianas, pero también antiinflamatorias, la leche materna contiene unos 3.000 microgramos por mililitro de este compuesto, la leche de vaca, en cambio, sólo 150 microgramos, lo que la coloca por delante de la leche de fórmula que no lo contiene. Por eso se considera importante que los fabricantes de fórmulas incluyan este compuesto para brindar una protección eficaz contra las infecciones a los bebés.

En la investigación se ha constatado que el monolaurato de glicerol de la leche materna interrumpe el desarrollo bacteriano de especies peligrosas como el Staphylococcus aureus, el Bacillus subtilis y el Clostridium perfringens, a la vez que promueve el desarrollo de especies bacterianas beneficiosas como el Enterococcus faecilis. Para confirmar los beneficios del compuesto, los expertos lo añadieron a la leche de vaca, demostrando que aumentaba significativamente su capacidad antibacteriana, lo que demuestra que se puede añadir a la leche de fórmula.

Antes hemos comentado que tiene propiedades antiinflamatorias, los investigadores han constatado que el compuesto interfiere en el proceso inflamatorio de las células epiteliales que recubren el intestino y las superficies mucosas, lo que prevendría algunos problemas gastrointestinales. Hay que tener en cuenta que la inflamación puede incrementar el riesgo de contraer una infección bacteriana o viral.

Sin duda, la leche materna es el mejor alimento del mundo para un bebé, pero para los bebés que no pueden tomar leche materna, incluir este compuesto en la leche artificial sería una gran ayuda. La inclusión del compuesto en las formulaciones artificiales sería beneficioso, pero este tipo de productos nunca va a poder estar a la altura de la leche materna, que, como ya sabemos, proporciona muchos otros elementos y nutrientes necesarios para el desarrollo del bebé y su sistema inmunitario.

Es probable que en un futuro, si la industria incluye el monolaurato de glicerol en las formulaciones, pondría en marcha campañas de marketing bien diseñadas que perjudicarían a la lactancia materna, recordemos por ejemplo este post sobre las prácticas de marketing desleales en la comercialización de la leche de fórmula.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página del National Jewish Health.

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