Un bebé se relaja más en brazos de sus padres que en brazos de desconocidos

Según los resultados de una investigación japonesa, un bebé se relaja más en brazos de sus padres que en brazos de desconocidos, se trata de un hecho constatado científicamente en bebés a partir de cuatro meses de edad, en los más pequeños no se aprecian diferencias, aunque esto puede deberse a que su sistema nervioso es inmaduro.

Valor de los abrazos en los bebés

Se sabe que abrazar a un bebé lo calma y consuela, pero, ¿tiene el mismo efecto un abrazo paterno, materno o de un desconocido? Un grupo de investigadores de diferentes universidades japonesas se hizo esta pregunta como base para llevar a cabo un estudio que diera una respuesta. Los resultados no dejan lugar a dudas, un bebé se relaja más en brazos de sus padres que en brazos de desconocidos.

Se podría decir que esta conclusión era predecible y que incluso algunos padres podrían dar testimonio de ello, pero es necesario realizar un estudio científico que lo certifique. Para poder determinar las diferencias de relajación de los bebés dependiendo de quien los abrace, los expertos midieron las variaciones del ritmo cardíaco en los menores de un año en cada ensayo en el que eran abrazados por madres, padres o desconocidos.

Los investigadores consideran que cada uno tiene su manera particular de abrazar, ya que en ello influyen diferentes variables, la fuerza, el tamaño de los brazos, el peso del bebé, y se debería añadir el olor, el modo en el que se le habla al bebé, etc. El caso es que los bebés se acostumbran al modo en el que las madres los abrazan y cuando son abrazados por extraños se sienten incómodos, los expertos comentan que en ambos casos, los bebés de más de cuatro meses de edad tuvieron una respuesta distinta en el ritmo cardíaco, lo que respalda las conclusiones.

Según los resultados, los bebés con edades comprendidas entre los cuatro y doce meses se sienten mucho más relajados cuando son abrazados y no simplemente sostenidos en brazos, esta es otra conclusión que se desprende del estudio y que contesta a la pregunta de si realmente los abrazos son relajantes. Los investigadores explican que no existe diferencia entre sostener y abrazar si nos ceñimos a la información visual, olfativa y auditiva, la gran diferencia entre sujetar y abrazar radica en la posición y la presión, algo que los bebés perciben claramente delatando que les encanta que les abracen y en la forma que se hace.

Los expertos esperaban que con los abrazos se produjeran cambios en el comportamiento del bebé, por ejemplo, si está llorando o se muestra irritado, que se relaje y tenga buen humor. Sin embargo, se observó que el efecto del abrazo es sólo beneficioso en los bebés que están tranquilos y relajados. En los estudios preliminares se constató que un bebé que está llorando, no para de llorar a pesar de que su madre lo abrace, también se constató que no se produjo un cambio en la respuesta del ritmo cardíaco.

Los investigadores confirman que cuando los bebés son abrazados por los progenitores, se produce un aumento en la variabilidad de frecuencia cardiaca que tiende a disminuir, lo que delata relajación, esto no ocurre cuando son abrazados por desconocidos. Hay que decir que los padres también tienen la misma respuesta, disminuye su frecuencia cardíaca, lo que indica relajación.

Sobre los bebés menores de cuatro meses, los expertos comentan que no tienen la misma respuesta, durante un abrazo no se produce la misma disminución de la frecuencia cardiaca, aunque sí se apreció una disminución de esta frecuencia cuando la madre presionaba con la mano la espalda mientras los abrazaban, esto sugiere que a esta edad no realizan distinciones de quien los abraza como ocurre a partir de los cuatro meses de edad. Los expertos comentan que una posible explicación es que sí realizan una distinción, pero no se traduce en un cambio en la respuesta del ritmo cardíaco, ya que el sistema nervioso es inmaduro.

Sin duda, este estudio que hemos conocido aquí, es interesante, aunque sus resultados se deberían complementar con otros datos adicionales que guardan relación con el desarrollo de las emociones y los sentidos de los bebés. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica iScience.

Foto | singingbeagle

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...