Sustancias perfluoroalquiladas, su toxicidad en la reproducción y el desarrollo del bebé

La organización Environmental Working Group ha publicado un documento informativo sobre las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas) y cómo afectan al embarazo, al desarrollo del bebé, a su sistema reproductor, etc. Con este documento se trata de concienciar a la población para que intente evitar, en la medida de lo posible, estas sustancias que están presentes en muchos productos de consumo y en el medio ambiente.

PFAS

EWG (Environmental Working Group), organización estadounidense sin ánimo de lucro que se dedica a la protección de la salud y del medio ambiente, ha elaborado una hoja informativa sobre los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas), destacando su toxicidad en la reproducción y el desarrollo del bebé.

Los PFAS son productos químicos fluorados de tipo artificial que están presentes en el medioambiente de un modo persistente, se suelen utilizar en artículos de cocina, en ropa resistente al agua, en espumas industriales, en productos de limpieza, en algunos tipos de papel resistente a la grasa e incluso en productos de higiene personal como, por ejemplo, el hilo dental o el champú, entre otros productos. Su carácter resistente ha hecho que se hayan acumulado en el medioambiente, siendo peligroso para los seres humanos.

Estas sustancias se han detectado en la sangre de casi todos los estadounidenses, se asocia a múltiples problemas de salud como la inmunotoxicidad, el cáncer, el aumento del colesterol, o la reproducción y el desarrollo del bebé. La exposición de los seres humanos a las sustancias perfluoroalquiladas se produce a través del agua, del aire, de los productos de consumo… En el caso de las mujeres embarazadas, pueden atravesar la placenta y se han detectado en la sangre del cordón umbilical, lo que indica que el feto sufre una exposición directa a estas sustancias tóxicas.

Los bebés están expuestos a estas sustancias a través del medio ambiente y también a través de la leche materna, donde estos compuestos se han detectado, lo que muestra una de las principales rutas de exposición a los bebés. Esta exposición puede alterar el desarrollo, provocando bajo peso al nacer, alteraciones en la glándula tiroides, daños en el sistema reproductor masculino, hipertensión inducida a través del embarazo, infertilidad e incluso una reducción del tiempo de lactancia.

La gran cantidad de estudios realizados sobre estos compuestos y sus conclusiones, alertaron a las agencias reguladoras y de salud de que, en vez de prohibirlos, establecieron una ingesta diaria tolerable. En el caso de la EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea), se designó un máximo de 150 nanogramos por kilo de peso corporal para los PFOA (ácido perfluorooctanoico) y el PFA (sulfonato de perfluorooctano). En Estados Unidos la Agencia de Protección Ambiental también estableció unos valores de ingesta máxima en base a la toxicidad para el desarrollo fetal.

En este caso, la organización Environmental Working Group ha llevdo a cabo una evaluación tóxicologica independiente en relación a los efectos en el desarrollo y la salud reproductiva basada en las pruebas y resultados de la documentación científica existente. Según estos resultados, estas sustancias provocan una amplia lista de efectos en el embarazo y en los bebés, aunque cierto es que muchos resultados proceden de investigaciones realizadas con animales de laboratorio, aquí (Pdf) podéis conocer la lista con todos los efectos negativos.

Merece la pena conocer los valores máximos de estas sustancias en alimentos y productos de consumo para poder cuantificar sus efectos, controlar las tendencias de exposición, seguir analizando y recogiendo muestras y, sobre todo, conocer qué medidas puede tomar la población para reducir al máximo la exposición a estas sustancias tóxicas, algo de lo que hablaremos próximamente.

Foto | Tatiana Vdb

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