Soluciones para aliviar los cólicos en los lactantes

Identificar los cólicos en el bebé puede ser de gran ayuda para aplicar algunos métodos que aminoren las molestias, sin embargo, aunque el llanto del niño puede parecer inconsolable, guardar la calma será indispensable.

Colicos en el bebe. Pasos para identificar y aminorar el dolor

Muchas veces los padres acuden al pediatra angustiados porque sus sus bebés se quejan sin razones aparentes. El llanto del niño es el indicador de alguna molestia, dolor o frustración, pero la imposibilidad de saber la causa también preocupa a los encargados de custodiar su desarrollo.

En los primeros días y meses de vida del niño es común que tenga algún episodio de cólicos, por ello cuando el bebé lactante llora de manera inconsolable es de gran ayuda saber si se trata de un malestar gastrointestinal y cómo ayudar a aliviarlo en el hogar.

Pero antes de hacer un diagnóstico apresurado es prudente saber que un bebé llora para comunicar otras necesidades. El llanto también puede ser un llamado de atención para decirles a la madre que ha pasado mucho tiempo de la última toma, una solicitud de compañía y protección o simplemente cansancio.

Suele confundirse los cólicos con la disquecia del lactante, que es la dificultad para expulsar las heces por falta de sincronicidad de su sistema digestivo. Los cólicos aparecen en el primer trimestre de vida del pequeño y pueden causar una molestia intensa al bebé sobre todo en las tardes. Los llantos en este caso pueden durar hasta dos horas o más y repetirse varias veces en la semana.

Para minimizar los cólicos, en lo posible hay que darle el seno al bebé en cuanto lo demande, sin esperar que llore intensamente, porque al momento de succionar tragará parte de aire, atenderlo rápidamente evitará que se llene de gases. También, es prudente verificar que haya eructado luego de cada toma

Recientemente, un estudio de un grupo de especialistas determinó que los probióticos pueden ayudar a calmar los cólicos del bebé sobre todo en los que se alimentan exclusivamente con leche materna.

En el análisis se demostró que los niños del grupo al que se le administró el probiótico lactobacillus reuteri lloraban menos y estaban mucho más tranquilos que los bebés que recibieron placebo, según publicó la revista Pediatrics.

La lactosa como enemigo de algunos bebés

Aunque la intolerancia a la lactosa en los bebés es poco común, en algunos puede presentarse causando gases y molestias intestinales. La lactosa es un azúcar que se encuentra en los productos lácteos y se descompone en azúcares simples gracias a una enzima que produce el intestino delgado llamada lactasa.

Como el sistema digestivo del bebé aún está en desarrollo quizá no produzca suficiente de esta enzima para desintegrar la lactosa y es cuando se producen los síntomas: calambres, gases, diarrea y dolor abdominal.

La lactosa está presente tanto en la leche materna y como en las fórmulas a base de leche y en general es beneficiosa para los niños, pero hay que estar pendientes cuando el niño sufre molestias persistentes luego de consumirla y consultar al pediatra para cambiar las fórmulas, aunque hay fórmula libre de productos basada en soya que aportan los nutrientes necesarios.

Si el niño sólo recibe la leche materna, entonces la madre debe poner atención en sus comidas para verificar qué alimento puede estar provocando alteraciones en la conducta del niño, algunas bebidas como el café o el té pueden producir mayor excitación en el bebé e incluso los lácteos.

Por ello, una vez identificada la causa se recomienda suspender el alimento de la dieta, sea la leche o sus derivados o bebidas con cafeína, y supervisar el efecto en el bebé.

Estreñimiento y el reflujo

Si el bebé tiene dificultad para evacuar y sus heces tienen un aspecto extraño, duro y seco es casi seguro de que esté constipado, para ayudar a solventar el problema debe aumentar la frecuencia de las tomas en el caso de los que son amamantados y piense en darle un poco de agua mineral rica en magnesio.

También puedes darle un masajito en el abdomen y flexionarle las piernas intentando alzar sus rodillas hacia arriba o estimularlo con una toalla de algodón humedecido.

Como la constipación, la diarrea puede provocar un gran malestar al bebé, sin embargo, uno de los riesgo de ésta es la deshidratación, por ello hay que suministrarle al niño una solución hidratante oral y proseguir la lactancia como lo hacía habitualmente. Si presenta vómitos y fiebre, lo mejor será ir al pediatra.

Otro de los incidentes que puede causar incomodidad al niño es el reflujo gastro-esofágico, que es cuando el ácido estomacal sube al esófago, muchas veces el bebé devuelve buches de leche mezclados con líquidos del estómago.

Si las regurgitaciones son abundantes tome al niño en posición vertical después de alimentarlo para eliminar los gases que pueda tener atrapados en el esófago. Si el bebé toma biberón, escoja una leche más espesa y hágalo tomar lentamente con una tetina adaptada.

Si el bebé se queja en cada episodio no dude en acudir al médico porque un tratamiento adecuado puede evitar que persistan las molestias.

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