Síndrome de Sandifer en la infancia, ¿qué es?

Si un niño sufre reflujo gastroesofágico, existe la posibilidad de que se desencadene el Síndrome de Sandifer, síndrome que se caracteriza por el movimiento que los niños realizan con la cabeza de forma espasmódica, paralelos a los episodios de regurgitación. El pronóstico es bueno y desaparece al tratarse el reflujo.

Reflujo gastroesofágico

El Síndrome de Sandifer es un trastorno que está relacionado con el reflujo gastroesofágico, problema por el que el contenido estomacal retorna desde el estómago hacia el esófago, lo que provoca acidez, irritación del esófago, etc. La causa de este retorno es un anillo muscular denominado esfínter esofágico inferior, que al no cerrarse correctamente, puede provocar el retroceso indicado.

La aparición del Síndrome de Sandifer suele producirse en edad pediátrica, en la infancia o niñez temprana, especialmente entre los 18 y los 36 meses de edad, siendo su prevalencia menor al 1% del conjunto de niños que sufren reflujo. Se caracteriza por el movimiento que los niños realizan con la cabeza de forma espasmódica, siguiendo el episodio de regurgitación. Estos espasmos tienen una duración de entre uno y tres minutos y se producen varias veces al día, especialmente tras la comida.

Los niños que sufren el síndrome pueden tener vómitos, anemia, inapetencia, malestar epigástrico, realizar movimientos anormales con los ojos, etc. Los movimientos distónicos realizados se asocian claramente con el reflujo gastroesofágico, sin embargo, no se conoce concretamente el mecanismo fisiopatológico de la asociación. Por otro lado, se ha considerado que los movimientos que realiza el niño, podrían mejorar los síntomas, es decir, reducir el dolor que puede provocar un episodio de reflujo.

La postura que se adopta es un reflejo patológico en respuesta al dolor abdominal, para obtener alivio, en este sentido hay que decir que los estudios que se han realizado han proporcionado resultados contradictorios, lo que muestra la necesidad de seguir estudiando el tema. Se sospecha que un niño sufre el síndrome cuando en un episodio de reflujo realiza giros de la cabeza adoptando una postura anómala de la cabeza y el cuello (tortícolis) de forma intermitente.

Este es uno de los principales síntomas que delatan un caso de reflujo, por lo que se realiza un diagnóstico en base al historial clínico del pequeño y la exploración, la razón de ello es que no existen pruebas concretas que diagnostiquen el Síndrome de Sandifer. Cuando no existen indicios claros de un caso de reflujo gastroesofágico, es habitual establecer un diagnóstico que podría ser equivocado, como por ejemplo epilepsia, espasmos infantiles, etc.

El tratamiento es el que se proporciona para la enfermedad por reflujo, no es peligrosa y suele tener un pronóstico bueno. En este sentido hay que destacar que un diagnóstico precoz es importante, ya que se puede poner en marcha rápidamente el tratamiento del reflujo gastroesofágico, sea con medicamentos o métodos quirúrgicos, lo que facilita que remita rápidamente el trastorno del movimiento. Podéis conocer más detalles sobre este síndrome a través de este artículo publicado en Wikipedia.

Foto | Tamara Barragán

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