Síndrome de dificultad respiratoria

Síndrome de dificultad respiratoria

Tras comentar el tema de la asfixia ahora os queremos explicar lo que significa el Síndrome de dificultad respiratoria, que es cuando el bebé tiene una dificultad creciente al respirar y el cual se produce después de que el primer suspiro del niño ha expansionado los pulmones, los alvéolos (pequeños sacos de aire) se mantienen abiertos por un producto químico llamado sulfactante. Pero en algunos niños prematuros muy pequeños y en otros muy grandes nacidos de madres diabéticas, los pulmones son deficitarios en sulfactante y los alvéolos empiezan a cerrarse de nuevo en el término de unas horas después del nacimiento.

Unas pocas horas después del nacimiento la respiración del bebé se hace progresivamente más dificultosa y rápida, cuando inspira el pecho se hunde en lugar de expandirse y al expirar el bebé produce un ruido similar a un gemido. Cuanto más prematuro sea el bebé tanto más expuesto está a padecer el Síndrome de dificultad respiratoria.

En el pasado la severa reducción en la captación de oxígeno del bebé a menudo conducía a una lesión permanente del cerebro o del pulmón llegando a veces incluso a la muerte, pero afortunadamente con los avances tecnológicos y de la ciencia los riesgos se han reducido considerablemente, hoy en día el Síndrome de dificultad respiratoria se prevé en muchos casos durante el mismo embarazo y se dispone de cuidados intensivos inmediatamente después del nacimiento.

Cuando el nacimiento se sospecha que va a ser prematuro se determina el nivel de sulfactante en el pulmón del feto tomando una muestra de líquido amniótico de la madre, si este es inadecuado puede aumentarse suministrando a la madre una inyección de un medicamento (salvo si el nacimiento es inminente ya que necesita 24 horas para hacer efecto) o si no se suministra al niño sulfactante artificial después del parto.

Si el niño sufre un caso grave de Síndrome de dificultad respiratoria, se le atenderá enseguida en cuidados intensivos neonatales donde le administrarán respiración artificial con un ventilador y los niveles de oxígenos, dióxido de carbono y  productos químicos de la sangre se vigilan con todo cuidado. Eventualmente el niño producirá el sulfactante adecuado y dejarán de administrarle los medicamentos. Las probabilidades de que se desarrolle física y mental normalmente son excelentes.

Foto| Justine fromWyo

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