¿Se debe cortar el frenillo al bebé?

Es una intervención sencilla, pero la frenotomía puede crear ciertas complicaciones cuando los chicos están en periodo de lactancia. Un estudio exhaustivo es necesario antes de someter al infante al procedimiento.

La decisión de cortarle o no el frenillo al bebé

Dentro de las dificultades que se presentan en la lengua, está la presencia de un frenillo demasiado corto. La patología, denominada anquiloglosia, dificulta la ejecución de funciones naturales como comer, succionar o pronunciar correctamente algunos vocablos. Por ello, son muchos los padres que se preguntan si se debe cortar o no el frenillo al bebé. 

Aunque al detectarse el frenillo lo primero que se sugiere es intervenir quirúrgicamente, son varios los puntos que se deben evaluar antes de tomar esa decisión. Si bien es cierto que esta condición genética afecta a un gran número de niños, también es cierto que en la gran mayoría de los casos mejora con el paso de los meses. De allí que no es recomendable cortar el frenillo a tan temprana edad.

Estudios publicados señalan que cuando se procede a una frenotomía (nombre clínico de la operación) durante la lactancia, el bebé abandona el amamantamiento más temprano. Al parecer, las mejoras en el movimiento de su lengua no son significativas. También son susceptibles al dolor, el sangrado y las infecciones.

Cuándo operarle el frenillo al bebé

Cortar la membrana delgada que se forma debajo de la lengua es un proceso sencillo que sólo requiere anestesia local, y que usualmente no necesita hospitalización. Ya sea con láser o con tijeras no conlleva sutura y la intervención no tarda más de 20 minutos. Los riesgos son escasos.

Pediatras señalan que lo ideal es hacerlo después de los 10 meses de nacido. Se indica cuando la membrana está muy cerca de la puntita de la lengua, impidiendo que el bebé pueda sacarla, o dificultando la acción de comer. Se podrá notar que no se alimenta bien porque es muy lento para acabar, se sofoca al aumentar el ritmo y mueve su boca de forma anormal.

A la larga los niños que no son operados tienen problemas para gesticular y decir palabras, especialmente al pronunciar las r, l, c y d. Algunos incluso tardan mucho en desarrollar el lenguaje, pues prefieren no hablar porque se les hace difícil.

Cuidados especiales

Como en todo procedimiento médico que requiere cirugía, el cuidado postoperatorio es importante. Lo principal es evitar que la herida se infecte. Para ello debes limpiar su lengua después de cada comida con agua y un antiséptico bucal. También hay que evitar que el chico introduzca juguetes sucios a su boca o los dedos. El chupete debe esterilizarse continuamente.

Si el bebé está lactando se debería notar mejoría en su succión. Si esto no ocurre, puede que la madre no esté produciendo suficiente leche. Muchas suelen confundir ambas situaciones y pensar que se trata de un problema del pequeño. Por ello, incluso antes de la frenotomía, se debe verificar el origen del inconveniente. Si efectivamente se debe a la anquiloglosia, se debe rectificar el problema del frenillo con rapidez, según las indicaciones clínicas. 

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