Rechazo de la lactancia materna por el bebé

En ocasiones los bebés rechazan la lactancia materna, generalmente es una situación temporal que dura de dos a cinco días. El rechazo a ser amamantado puede tener su origen en muchos factores, identificarlos es interesante a fin de evitar un destete temprano.

Huelga de lactancia

Como norma general, la mayoría de los bebés disfrutan de la lactancia materna sin ningún contratiempo, pero en ocasiones la rechazan, hasta el punto de que se irritan y apartan el pecho demostrando que no quieren ser amamantados. El rechazo es algo que puede ocurrir en cualquier momento de la lactancia, pero suele ser más frecuente a los 3 o 4 meses. Esto no quiere decir que ya no quiera tomar leche materna, es una situación temporal que puede durar como máximo unos 5 días.

Evidentemente, cuando se produce un rechazo de la lactancia materna por el bebé, la madre se preocupa y en algunos casos, creyendo que el pequeño ya no quiere ser amamantado, se produce un destete precoz, dando paso a la leche de continuación. El rechazo se puede producir en el momento en el que se le va a dar la toma o durante la toma, el primer signo que evidencia que no quiere ser amamantado son los movimientos de cabeza, la irritabilidad y como hemos indicado, aparta el pecho con la mano.

Hay que apuntar que existen dos tipos de rechazo a la lactancia, uno en el que el bebé rechaza los dos pechos, en este caso se denomina huelga de lactancia, o un rechazo que siempre se produce con el mismo pecho. En el primer caso, el rechazo de ambos pechos, puede darse por muchas situaciones, por el denominado síndrome de confusión, causado por la introducción en el bebé de los biberones y chupetes, por dolor en la boca a causa de la salida de los primeros dientes, por sufrir una infección o una obstrucción nasal, o por haber tenido una experiencia oral previa desagradable, como por ejemplo haber sufrido una aspiración nasal para retirar las secreciones.

También puede darse el caso de que el rechazo se produzca por problemas con la lactancia, que la leche tarde mucho en salir del pecho, obligando al bebé a estar succionando varios minutos sin que salga leche, o que se produzca una reducción de la producción de leche materna. No se debe dejar de considerar la posibilidad de que la ingesta de determinados fármacos por parte de la madre desencadene esta huelga de lactancia, los cambios hormonales o el estrés que pueda sufrir la madre también pueden provocar el rechazo al pecho.

Lo cierto es que se pueden nombrar muchas otras causas que provocan que el bebé no quiera ser amamantado, son causas que posiblemente pasarían por alto pero que los especialistas han identificado, un cambio de desodorante o jabón en la madre, los cambios en la rutina a causa de la reincorporación laboral de la madre, visitas a amigos y familiares, iniciar el periodo de vacaciones, algo que provoca cambios significativos en la rutina, incluso la actitud de la madre puede influir, algo habitual es que en la succión el bebé pueda hacer daño en el pezón, la reacción de la madre puede provocar un sobresalto en el bebé haciendo que rechace la lactancia.

Como comentábamos. el mayor riesgo de esta situación de huelga de lactancia es el destete, la madre tiende a considerar que el rechazo es fruto de problemas con la leche materna, generalmente la escasa producción. Por ello, lo mejor es acudir al especialista para determinar qué es lo que ocurre, si la causa del problema no es la falta de leche hay que tranquilizarse y tener confianza, como hemos indicado se trata de una situación pasajera. No hay que forzar al bebé para que realice la toma y a ser posible identificar la causa del rechazo, tener paciencia y calma son las herramientas necesarias para que todo vuelva a la normalidad.

Finalmente, es interesante tener en cuenta algunos consejos que favorecerán la lactancia, ofrecer la toma en un ambiente agradable, a media luz, sin ruidos y sin distracciones, procurar aumentar el contacto piel con piel, acunar al bebé, etc. Es importante ofrecer la lactancia a demanda, cada vez que el bebé quiera agarrarse, hay que brindarle el pecho, no se pueden establecer horarios. No hay que saltarse las tomas pensando que así el pequeño comerá con más hambre, algo que a veces se lleva a cabo pensando en el sueño nocturno, esto es un grave error.

Cuando el rechazo de la lactancia se produce en un solo pecho la razón pueden ser problemas en el pezón, dificultad en el agarre, postura de lactancia incómoda, un dolor de oído que el bebé esté sufriendo, e incluso puede deberse a preferencias personales. Ante esta situación es necesario tratar de identificar el origen del rechazo del pecho y aplicar las pautas antes descritas para cuando se produce el rechazo en ambos pechos. Como explican aquí, si las medidas no funcionan, será necesario acudir al especialista para identificar el origen.

Foto | Mothering Touch

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