¿Qué es la laringomalacia?

La laringomalacia es una inmadurez congénita de la laringe que pueden sufrir los bebés, especialmente los que nacen prematuramente. Los pequeños producen un sonido respiratorio chillón cuando respiran, que varía en intensidad según la actividad que estén realizando, dormir, comer, etc. Esta malformación desaparece en el 90% de los casos de forma espontánea antes de que el bebé cumpla los dos años.

Malformaciones congénitas

Algunos bebés tienen una respiración ruidosa, un sonido respiratorio chillón y musical causado por un bloqueo de la garganta o laringe. En un principio se podría pensar que existe algún problema pulmonar, pero la realidad es que se está sufriendo laringomalacia, una inmadurez congénita de la laringe que provoca ese ruido. Este sonido se produce durante la inspiración y es consecuencia de un colapso de la glotis, espacio limitado por las cuerdas vocales, el área interaritenoidea y la porción vocal de los aritenoides.

La laringomalacia es una anomalía congénita más común de la laringe, acaparando hasta el 75% de las anomalías congénitas de este órgano tubular. La mayoría de casos se asocian a los nacimientos prematuros, no se conoce la causa concreta que produce la anomalía y no existen tratamientos preventivos para evitar que aparezca, sin embargo, en el 90% de los casos el problema se soluciona de forma espontánea antes de que los niños cumplan los dos años de edad. En aquellos casos en los que el problema no se soluciona por sí sólo, se necesitará una intervención quirúrgica.

Es posible que no se detecte ningún síntoma en el nacimiento, éstos se manifiestan en las primeras semanas de vida, la mayoría de los casos en las dos primeras semanas, y en un pequeño número al cumplir el primer mes de vida. Como ya hemos indicado, el sonido de la respiración suele hacer pensar que el bebé ha sufrido algún tipo de infección en el aparato respiratorio, dependiendo del momento en el que se detecten estos sonidos.

Los sonidos emitidos varían en intensidad, siendo mayores cuando el niño está activo, se está alimentando o está llorando, también se modifican dependiendo de la postura que adopte. En los casos más graves de laringomalacia se puede producir un atragantamiento cuando el bebé está siendo alimentado, sufrir una coloración azulada de la piel denominada cianosis, etc. En muy pocos casos graves también pueden aparecer episodios de apnea que pueden llegar a poner en riesgo la vida del bebé, sobre todo si coincide que el pequeño sufre una infección en las vías aéreas superiores.

El diagnóstico de la laringomalacia no supone una complicación, los médicos realizan un seguimiento de su evolución para comprobar si se trata de un caso leve o grave, en el caso de que se trate de un caso leve, se espera que desaparezca sin más en un plazo máximo de dos años, En los casos graves, el bebé es derivado al otorrinolaringólogo, especialista médico especializado a nivel médico y quirúrgico de las enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio, los oídos, la nariz, etc.

El otorrino se encargará de analizar el caso y comprobar que realmente se trata de una laringomalacia y no de otro tipo de malformación cuyos síntomas pueden ser parecidos, como por ejemplo una parálisis en las cuerdas vocales. Según explican aquí, en estos casos es necesario visualizar la zona de la laringe con una rinofibrolaringoscopia que permite analizar en profundidad la zona. Es una prueba que aunque no es dolorosa, si es molesta, por fortuna sólo dura unos tres minutos.

Sobre esta malformación, os recomendamos leer este artículo publicado en Medscape, en el que se aportan otros datos de interés relacionados con los casos más graves.

Foto | Sakena Ali

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