¿Qué es la anemia del bebé y cómo se produce?

Aunque se denomina anemia del bebé, en realidad no es anemia, se trata de un proceso de adaptación en el que el organismo del bebé debe generar la hemoglobina necesaria para afrontar la vida fuera del útero materno

Anemia del bebé

La anemia del bebé es el resultado de la adaptación de la sangre del bebé a la vida fuera del útero materno, durante unas semanas el pequeño tiene un nivel reducido de hemoglobina, algo que cambiará a medida que se adapta al nuevo entorno. Aunque se denomina anemia del bebé, la realidad es que no guarda relación con lo que es en realidad la anemia, la única similitud con otros tipos de anemia es el bajo nivel de hemoglobina en sangre, pero no es un problema.

En el interior del vientre materno el bebé tiene menos cantidad de hemoglobina debido a que no se produce oxigenación, al menos de forma directa, por lo que no la necesita. Pero tras el nacimiento y con una mayor oxigenación por la respiración, la síntesis de esta hemoproteína es mayor y por ello el organismo debe adaptarse, realizándose un proceso de transición hasta que se produzca la cantidad necesaria de hemoglobina.

Durante esta transición que dura unas semanas, el volumen de hemoglobina es bajo, pero no importa, ya que el resto del organismo funciona con normalidad, como ya hemos comentado, en realidad no se trata de anemia, por lo que no afecta a ninguna función u órgano. Sin embargo, existe la posibilidad de que se produzca una deficiencia de hierro, por lo que entonces sí existe riesgo real de sufrir anemia.

Por eso es importante que durante el embarazo se tome el hierro necesario, además de esperar el tiempo recomendado (al menos tres minutos) para cortar el cordón umbilical tras el parto, ya que además de mejorar el nivel de hierro en sangre, se mejora la resistencia al estrés oxidativo. La explicación es que tras el nacimiento se produce una transfusión placentaria, aportando diferentes elementos al organismo del bebé, entre ellos el hierro, si se corta demasiado rápido el cordón se interrumpe esta transfusión.

Los padres no verán ningún síntoma con la denominada anemia del bebé, sólo se podrá apreciar algún problema si se produce una infección, ya que el nivel de hemoglobina se reducirá aún más. En los bebés prematuros esta anemia se acentúa, ya que el organismo cuenta con menos capacidad para reponer la hemoglobina necesaria, por lo que el proceso se alarga más.

Si después de un análisis de sangre se detecta un nivel bajo de la hemoproteína, el pediatra valorará y buscará si existe alguna otra razón que provoque el reducido nivel, si no hay deficiencia de hierro, el bebé no está pálido y no se muestra fatigado, se considerará que es el proceso transitorio que hemos descrito. Como es un proceso normal, no requiere tratamiento alguno, lo único es un seguimiento para constatar que ya se ha realizado el proceso de adaptación.

Foto | Jan Fidler

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