Problemas visuales frecuentes en los bebés I

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En un proceso de desarrollo normal de la visión, los bebés empiezan a mostrar la verdadera profundización y capacidad de este sentido a partir de los cinco meses de vida, ya que en realidad, al principio, los pequeños no poseen una visión desarrollada como la de un adulto.

El desarrollo de la visión en los bebés es lento pero significativo, por lo que los médicos suelen ceñirse a una serie de parámetros que les permiten evaluar si un niño sufre alguna anomalía o trastorno en sus ojos, que le impida desarrollar este sentido de manera normal.

Según hemos visto en el informe especial sobre “El desarrollo de la visión en los bebés”, es entre el cuarto y sexto mes cuando el niño logra identificar y reconocer objetos, los cuales comenzará a manipular, explorando con sus manos y su boca cada una de las texturas de los elementos.

En dicha etapa, el bebé también comienza a realizar los primeros desplazamientos, girando la cabeza o el cuerpo para observar objetos que no se hallan en el ángulo recto de su visión, para luego alcanzarlos y tomarlos con sus manos.

De esta manera, comienza la etapa de movilidad en los bebés, durante la cual posiblemente comiencen a gatear. Para ello, es fundamental que el niño desarrolle la coordinación entre sus ojos y profundice su capacidad visual, lo que le permitirá llevar a cabo movimientos simétricos y simultáneos.

A partir del sexto mes de vida, el pequeño logra alcanzar una agudeza visual similar a la de un adulto, por lo que el proceso de evolución visual a partir de allí se acrecienta a pasos agigantados.

Debido a la importancia que posee el desarrollo de la vista para el crecimiento general de los bebés, ya que los especialistas estiman que el 80% del aprendizaje que llevan a cabo los niños requiere de la utilización de la vista, es fundamental que los padres estemos alertas a los posibles problemas que puedan llegar a presentar los ojos de nuestros hijos.

Uno de los aspectos claves para saber si nuestro bebé posee algún inconveniente visual es observar sus ojos, y ante cualquier tipo de anomalía, tales como pupilas de tamaño diferente, lagrimeo constante, incomodidad ante las luces brillantes o respuestas extrañas frente a determinados impulsos visuales, es necesario realizar una consulta médica.

Tengamos en cuenta que es fundamental poder detectar de forma precoz cualquier tipo de problema visual que presente el bebé a partir de los seis meses de vida, con el fin de realizar el tratamiento adecuado que permita revertir la situación y solucionar el defecto.

Para conocer cuáles son los defectos más frecuentes en la visión de los bebés, te invitamos a leer la segunda parte de este informe especial sobre el estrabismo.

Vía | Era Salud
Foto | AF-Photografy

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