Primer contacto con alimentos: receta casera de potito

La introducción de los alimentos en el bebé se suele hacer a partir del sexto mes, como mucho entre el quinto y el sexto. La realización de potitos hechos en casa es sencilla. Generalmente las pautas de introducción de los primeros alimentos los da el pediatra, pero suelen ser el pollo, la zanahoria, la patata, las judías verdes y aceite de oliva.

La alimentación del bebé por excelencia hasta los seis meses de vida es la leche materna. En caso de que no se pueda, o de que la madre decida no dar el pecho, existe la leche artificial, evidentemente. Pero a partir del sexto mes ya se empiezan a dar las primeras papillas de frutas y verduras y progresivamente vamos añadiendo la carne y las verduras. Mucha gente le da a los bebés potitos comprados, pero lo mejor para nuestro pequeño es darle la comida hecha en casa.

No todos los bebés admiten por igual las primeras papillas.

Hay quien tiene tiempo y hace pocas cantidades y le da al bebé el puré recién hecho, y hay quien hace más cantidad y lo congela para varios días. Esto depende de los papás y del tiempo que puedan tener para cuidar de su bebé. Lo ideal, al menos en sus primeros meses de vida, es el puré recién hecho. Para quien se lo pueda permitir hay aparatos que te hacen el puré muy rápido: tan sólo hay que poner los ingredientes y el agua, lo programas y al volver a casa tienes en seguida el puré recién cocinado. Pero para los que no tenemos tanta suerte, hay formas muy sencillas de realizarlo.

Generalmente el pediatra nos da unos pasos a seguir para ir introduciendo alimentos nuevos en la dieta del bebé, habitualmente se empieza por el pollo, judías verdes y patatas. Y poco a poco le vamos añadiendo lo que el pediatra estima que debe añadirse. Personalmente, las pautas que me dieron fueron unas judías verdes, un poco de pollo, una patata, un poco de zanahoria y hervir veinte minutos. Cuando está hervido, lo pasamos a un recipiente, le añadimos aceite de oliva y un poco del caldo de la misma preparación, lo trituramos y se lo damos al pequeño.

Un truco que me sirvió a mí para ayudar a mi hija a habituarse a este nuevo sabor (estuvo mucho tiempo únicamente con lactancia materna) fue sacarme un poco de leche materna y añadírsela al puré de manera que ella notaba su sabor y se lo comía muy bien. Hice lo mismo con la fruta, pero sólo al principio, luego ella misma se acostumbró al sabor de las verduras y la carne. Hoy en día tiene 4 años, come casi de todo y le sigue gustando mucho la crema de verduras que le hago (ahora que es más grande le añado un poco de tomate, calabacín  y pimiento rojo que le da mucho sabor).

Más adelante, cuando el pediatra nos lo indica, se le añade la carne roja, más verduras, pescado y por último el huevo. Es bueno dejar que los niños saboreen la comida, para que se acostumbren a comer de todo y poco a poco, en la medida en que vayan aprendiendo, ir introduciendo alimentos sólidos para acabar dejando los purés. En el caso que necesitemos congelar el puré debemos tener en cuenta que hay que esperar a que se enfríe y que cuando se descongela hay que triturarlo un poco para que se mezclen bien los alimentos, ya que si no quedan como grumos. Congelar es una opción par la madre trabajadora y bastante práctica, con todo, yo he congelado muy pocas veces.

Foto por devinf en Flickr

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