¿Por qué los bebés nacen con un bajo nivel de vitamina K?

La razón por la que es necesario proporcionar un suplemento de vitamina K a un recién nacido es que su organismo tiene un nivel muy bajo de este nutriente, ya que mientras estaba en el útero materno la vitamina no podía traspasar la placenta para acceder a él. Si no se administra, el bebé puede sufrir problemas de coagulación que llevan a sangrados espontáneos.

Vitamina K

La vitamina K, también conocida como vitamina antihemorrágica, es un nutriente importante que está implicado en los procesos de coagulación de la sangre, en el metabolismo óseo, en la formación de la protrombina y en la creación de glóbulos rojos, siendo necesario un nivel correcto a fin de evitar que se pueda producir una coagulación deficiente de la sangre, manifestándose por un sangrado en la nariz o en las encías, por la presencia de sangre en la orina o las heces, etc.

En los bebés, su deficiencia puede provocar una hemorragia intracraneal con fatales consecuencias, de ahí que sea tan importante su administración tras el parto. Generalmente los bebés nacen con un bajo nivel de vitamina K, la razón es que esta vitamina no puede traspasar la placenta hasta llegar al organismo del bebé.

A esto hay que sumar que la lactancia no ofrece la cantidad de esta vitamina que necesita el pequeño, por lo que se hace necesario que tras el nacimiento se le administre una dosis que pueda prevenir problemas como la hemorragia intracraneal, sangrados espontáneos en las primeras 24 horas tras el parto o sangrados espontáneos tardíos que se producen al cumplir los seis meses.

Estos sangrados en los bebés pueden producirse en el tracto intestinal, por lo que se suele detectar a través de las heces, aunque también se puede detectar en zonas donde se haya procedido a realizar una punción con una aguja, bien sea por alguna prueba o por la administración de una vacuna, la pequeña herida no coagula, delatando la falta de este nutriente. Otra zona susceptible de sangrado es la zona del ombligo, como sabemos, en los primeros días el ombligo se está curando y cicatrizando, la falta de la vitamina impide la correcta curación. En otros casos se puede detectar sangrado en el revestimiento de las membranas mucosas localizadas en la piel o en la boca.

Los sangrados descritos no son realmente peligros, el único que realmente preocupa es el resultante de una hemorragia intracraneal y que puede derivar en consecuencias neurológicas e incluso en la muerte del bebé. La única solución efectiva hasta la fecha para eliminar el problema es la inyección de vitamina K, claro, que al tratarse de una inyección intramuscular, resulta dolorosa, pero es necesario administrarla. En este caso, merece la pena recordar que el dolor se alivia rápidamente si tras la inyección se da el pecho al bebé.

La vitamina K se puede recibir a través de distintos alimentos o por la síntesis de las bacterias que habitan el intestino, pero en el caso de los bebés, los alimentos no se pueden recibir y la síntesis no se puede realizar, ya que el sistema digestivo no está desarrollo y no cuenta con las bacterias capaces de sintetizarla, de ahí que sea necesario administrar la vitamina tras el parto.

A medida que el bebé se desarrolle y se incluya la alimentación complementaria, la flora bacteriana se desarrollará y será cuando entre en funcionamiento el proceso de sintetización de la vitamina por parte de las bacterias que habitan el intestino, entonces se reduce la necesidad de recibir diariamente el suplemento. El pediatra se encargará de realizar los controles oportunos y determinar cuándo ya no será necesario administrar la vitamina al bebé.

Foto | grggrssmr

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