¿Por qué los bebés balbucean?

Entre los dos a tres meses de vida los niños comienzan a balbucear para asombro de los papás. Esto prepara al aparato fonador para la dicción. Sus primeras palabras aparecerán cumplido el añito.

Balbuceo de los niños

Nada más nacer, tu pequeño empieza a llorar. Con el transcurso de las semanas hace pedorretas y pompas que le permiten ejercitar sus labios. Luego, a los dos o tres meses, te «derretirá» de amor con sus balbuceos. Pero, ¿qué significan los balbuceos de tu niño? Te has preguntado ¿por qué lo hacen?

Contrario a lo que muchos creen, el pequeño no procura atraer tu atención como lo hace con los sollozos. Solo acaba de descubrir un divertido “juguete”: su aparato fonador. Como si de un instrumento se tratase, empieza a familiarizarse con él. Mientras, imita tus intentos de conversar e intenta “responder” a los estímulos que le brindas, así que relájate y disfruta.

¿Qué significan los primeros balbuceos del bebé?

Para tu peque su cuerpo y sus habilidades son asombrosas. Está descubriendo lo que es capaz de hacer con él y se maravilla con cada hallazgo. Al escucharse balbucear se pone contento y sigue «practicando». A los seis meses esos «ejercicios» derivan en una nueva gama de sonidos, entonaciones y repeticiones.

Dos meses más tarde, será perfectamente capaz de pronunciar sílabas repetidas que, poco a poco, lo conducirán al habla y a pronunciar el tan anhelado “mamá/papá” que marca un momento especial en la familia. Normalmente, la letra “a” constituye la primera vocal que aprenden a decir, y en cuanto a las consonantes, sueles surgir la “p”, “b”, “m”, “t” y la “d”.

Algunos especialistas opinan que los balbuceos le ayudan a expresar necesidades de abrigo, comida o cambio de pañal. De hecho, podrías notar que luego de cubrir esos requerimientos, empezará el dulce parloteo de tu niño y las vibraciones en su cuerdas vocales, lo cual ocurre en el primer año de vida.

¿Qué puedes hacer para estimularlo?

A los 12 meses tu bebé podría pronunciar su primera palabra con significado. Sin embargo, él necesitará que lo animes a balbucear. Ten calma. Espera a que se «exprese», te escuche y pueda «contestarte». Relájate si sube el tono Esas variaciones son señales de que su lenguaje crece acorde a lo previsto, ¡disfrútalo!

Evita al máximo las interrupciones cuando lo descubras en pleno «monólogo» de balbuceos, ya que ésto beneficiará el desarrollo fonético y mental. Después de esto vendrán muchas más cosas. Tu peque empezará a decir una amplia variedad de vocablos que irá acompañando de gestos y movimientos. A medida que crece, irá conectando sus sentidos con imágenes mentales, comenzando a imaginar. Todo ello irá relacionado con lo que toca o mira.

¿Cómo enseñarle a hablar?

Del balbuceo tu hijo pasará al habla. Y hay una variedad de métodos para brindarle el máximo apoyo en su aprendizaje. Acá te ofrecemos algunas opciones para que lo acompañes en esta maravillosa aventura lingüística:

  • Háblale de forma constante. Cuando lo hagas mírale a sus ojitos, apela a oraciones cortas y vocaliza con claridad. Así le enseñarás cómo se hace.
  • Haz que toque tus labios. Como te explicamos más arriba, tu hijo está asociando palabras con objetos. ¡Harás que relacione los movimientos de tus labios con la pronunciación!
  • Enséñale los nombres de cada objeto. Pronúncialos de forma correcta. Puedes comenzar por sus juguetes o los objetos en su habitación.
  • Cántale melodías infantiles que se basen en la repetición. Éstas serán más fáciles de aprender. Los cuentos también serán útiles para que pueda captar las entonaciones, gestos y expresiones faciales.

Conocer la importancia del balbuceo es fundamental para aprovechar sus potencialidades en el desarrollo del chico. Del balbuceo a las primeras palabras hay un trecho. Está en tus manos dar el impulso necesario. Debes tomarlo como un ejercicio verbal que conduce al peque a la dicción y el dominio del lenguaje. Sus órganos fonatorios y músculos faciales se van preparando para pasar de vocalizaciones reflejas (llanto), a juegos vocálicos, y posteriormente al balbuceo reduplicativo (mamá, tata) y al no reduplicativo (sílabas diferentes). Es un proceso evolutivo que terminará en el habla y te dejará muchas emociones y experiencias para contar. ¡Disfruta!

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