Por qué hay que proporcionar vitamina K a los bebés recién nacidos

A los recién nacidos es necesario proporcionarles vitamina K, la razón es que tienen un mayor riesgo de sufrir un sangrado espontáneo y esta vitamina es importante para la formación de la protrombina y otros factores de la coagulación sanguínea.

Vitaminas esenciales para los recién nacidos

La vitamina K o vitamina antihemorrágica es un nutriente implicado en la formación de la protrombina y otros factores de la coagulación sanguínea, en la producción de glóbulos rojos, en el metabolismo óseo y su buen funcionamiento, etc. Se trata de una vitamina importante que en los bebés recién nacidos se presenta con un reducido nivel, y la razón principal de ello es que no pasa fácilmente a través de la placenta hacia el organismo durante el embarazo.

A esto hay que sumar que la leche materna tiene un nivel bajo de esta vitamina que resulta esencial en las primeras semanas de vida. La respuesta a la pregunta ¿por qué hay que proporcionar vitamina K a los bebés recién nacidos? es porque los bebés tienen un mayor riesgo de sufrir sangrados espontáneos, especialmente durante las primeras 24 horas de vida, un sangrado espontáneo clásico entre el segundo y el decimoquinto día de vida, y un sangrado espontáneo tardío a los seis meses de edad. La vitamina facilita que funcione perfectamente el sistema de coagulación, evitando que se puedan sufrir los sangrados mencionados.

El riesgo de sangrado existe en el tracto intestinal, en la zona del ombligo debido al corte y posterior curación y cicatrización, en las zonas del cuerpo donde se haya realizado una punción al bebé, sea para realizarle una prueba médica, administrarle una vacuna, u otros procedimientos médicos similares. También se puede producir el sangrado en zonas como la boca o la piel, sobre todo en el revestimiento de las membranas mucosas. El caso es que un nivel bajo de vitamina K puede provocar los distintos sangrados mencionados y para prevenirlo, los recién nacidos reciben una primera dosis de esta vitamina.

Las dosis que se aplican son las siguientes: en bebés de 0 a 6 meses dos microgramos al día, desde los 6 y hasta los 12 meses, 2’5 microgramos, desde los 12 hasta los 36 meses, 30 microgramos diarios y finalmente, hasta que cumplen los 18 años, unos 60 microgramos al día. A partir de los 18 años, la ingesta dietética de vitamina K considerada adecuada es de 120 microgramos/día.

Claro, que la dieta aporta la vitamina K que necesita el organismo, y son fuente de esta vitamina alimentos como los productos lácteos, los cereales, los alimentos vegetales, etc. También se recibe a través de síntesis de las bacterias que habitan el intestino, pero en el caso de los bebés, su sistema digestivo es inmaduro y no cuenta con las bacterias que la pueden sintetizar, lo que obliga a proporcionársela por otras vías.

Cuando se entra en la dinámica de la dieta normal, ya no es necesario administrar suplementos de vitamina K, ya que se recibe a través de la alimentación y la síntesis bacteriana, el cuerpo la almacena hasta que es necesario recurrir a ella. Hasta la fecha, una inyección intramuscular de vitamina K, es la solución más eficaz para prevenir el sangrado espontáneo en los primeros meses de vida. Podéis conocer más detalles sobre la vitamina K, fitomenadiona o vitamina antihemorrágica, a través de este artículo de Wikipedia.

Foto | Jan Fidler

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...