Peligros del sol en los bebés menores de 2 años

La piel de un niño menor de dos años es delicada y no desarrolla por completo su sistema inmunológico. Exponerla excesivamente al sol, podría aumentar los riesgos de cáncer y otras enfermedades.

Peligros del sol en los bebes menores de 2 años

Es común escuchar que los bebés deben ser expuestos al sol para que absorban las dosis necesarias de vitamina D, sin embargo, esta recomendación es en ocasiones mal interpretada. No se trata de tenderlo bajo el sol y, mucho menos, en las llamadas horas pico, entre las 11:00 de la mañana y las 4:00. de la tarde Basta con los rayos que llegan a sus antebrazos, manos y piernas durante las primeras horas del día o las últimas de la tarde, para que aproveche sus potencialidades.

La piel de un niño menor de dos años es fina, delicada y aun no completa su sistema inmunológico, por lo que exponerla directamente a la radiación solar la haría propensa a algunos padecimientos en el futuro, incluyendo el cáncer. De allí que lo mejor es evitar la exposición solar intensiva y de ser necesaria, desarrollar los cuidados especiales.

¿Cómo proteger la piel de tu bebé?

La piel del bebé es una especie de lienzo que debe mantenerse intacto y limpio, libre de productos o agentes que puedan dañarlo en el momento o a largo plazo. Una quemadura solar en la infancia deja huella y repercute en las personas adultas, haciéndolas proclives a padecer problemas cutáneos, según resumen los especialistas.

Miembros de la Academia Española de Dermatología y Venereología recomiendan seguir una serie de consejos para preservar desde temprana edad uno de los órganos más importantes de los seres humanos, su piel.

  • Evitar la exposición solar directa antes de los dos años de edad y durante las horas picos, entre las 11:00 y las 16:00.
  • Al acudir a la playa o a la piscina, debe tomarse en cuenta que la piel de los bebés y niños pequeños es sensible y se quema muy rápido, en pocos minutos, así que debe permanecer protegida con prendas de mangas largas, pantalones largos, ropas ligeras, gorros o sombreros, sombrillas y el mismo para sol de su coche de paseo.
  • Utilizar protector solar siempre será una buena opción, inclusive antes de los seis meses. Sólo debe elegirse el más adecuado. Se puede iniciar buscando protectores solares de amplio espectro, que estarán identificados en la etiqueta con letras o estrellas. Los de cuatro estrellas garantizan mayor protección, pues actúan ante los rayos UVA y UVB, evitando quemaduras fuertes y sus consecuencias a largo plazo. Eso sí, hay que tener precaución a la hora de colocarlos. Los especialistas dictan la norma que se haga a partir de los seis meses, utilizando fórmulas pediátricas, ricas en óxido de zinc y dióxido de titanio, preferiblemente con un factor de protección superior a 30 y en presentación en crema, por ser más hidratantes que las de espuma y gel.
  • No aplicar a la piel del bebé productos que contengan colorantes ni perfumes cuando deba forzosamente ser expuesto al sol, podrían producir reacciones indeseadas, irritaciones, deshidrataciones o causarle daño a futuro. Con los niños, más que con los adultos, deben emplearse productos adecuados a su tipo de piel.
  • Si hace mucho calor, se debe refrescar sus pies, nuca y cabeza. 
  • No olvidar la hidratación. Una buena dosis de jugos y agua, hará que su piel recienta menos el impacto de los rayos solares.

El protector solar es el mejor aliado

El protector solar debe ser aplicado al menos 15 o 20 minutos antes de la exposición al sol, preservando la zona de la cara, cuero cabelludo, cuello, orejas, manos, piernas y el dorso de los pies, por ser las más expuestas. Conviene reaplicar cada dos o tres horas si la exposición continúa. Incluso cuando esté en la playa o piscina y la etiqueta del protector indique ser a prueba de agua, debe repetirse la operación.

Es posible que muchos obvien el cuidado de los ojos, pero éstos también se ven afectados por la exposición directa a los rayos UVA y UVB, así que no debe perderse de vista el uso de sombreros alas anchas y/o lentes que reduzcan los riesgos de cataratas y otras afectaciones.

La quemadura solar puede generar ampollas, dolores y fiebre, afectando gravemente la piel y el estado físico general del infante. Ya se ha dicho que nada en exceso es bueno y el sol no es las excepción.

Los bebés deben mantenerse alejados del sol directo durante sus primeros meses de vida, inclusive cuando cuentan con la debida protección, lo mejor para ellos es la sombra y una buena hidratación. En verano los padres querrán que les acompañen a disfrutar de las bondades del sol y el aire libre, y no está mal, siempre y cuando se consideren las sugerencias antes descritas.

No hay que olvidar que un exceso de sol causa envejecimiento prematuro de la piel, genera enfermedades en las corneas y reduce las defensas naturales de la piel. Como si fuera poco, incrementa los riesgos de los golpes de calor, que pueden venir acompañados de fiebre, vómito, dolor de cabeza y desvanecimiento. 

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