Parto inducido con fármacos y riesgo de autismo

Un estudio determina que se incrementa el riesgo de que los bebés sufran autismo si se induce el parto con fármacos o se aceleran las contracciones. No es algo concluyente, pero se apunta que se deben realizar nuevas investigaciones en esta línea.

Riesgos de autismo

Una investigación desarrollada por expertos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) determina que existe una relación entre el parto inducido con fármacos y el riesgo de autismo en los bebés, especialmente en los varones. Según los expertos, el parto inducido sería una de las causas que provocarían el trastorno relacionado con el desarrollo de algunas funciones cerebrales. Para los expertos el estudio es muy importante, sobre todo teniendo en cuenta que 1 de cada 88 niños estadounidenses son diagnosticados con trastornos del espectro autista, determinar las posibles causas ayudaría a reducir el número de niños que sufren este trastorno.

Dado que durante los últimos años la inducción y aceleración del parto se ha convertido en algo casi frecuente en el país, a los investigadores les han preocupado los efectos que este procedimiento podría causar en los bebés. En la investigación, los expertos examinaron si estimular las contracciones uterinas antes de que se iniciase el trabajo de parto o aumentar su frecuencia, se asociaban al aumento del riesgo de sufrir autismo.

Hay que aclarar que en el estudio se apunta la relación, pero no se llega a afirmar que el parto inducido sea una de las causas que provocan en los bebés los trastornos del espectro autista, en cambio, se determina que será necesario realizar nuevas investigaciones mucho más profundas y concisas, existen indicios suficientes como para seguir esta línea de investigación.

De momento se habla de una evidencia preliminar, para llegar a ella se realizó una revisión del registro de 625.042 nacimientos en un periodo de 8 años, entre estos bebés se encontraban 5.500 niños que habían sido diagnosticados con autismo. Tras cotejar los datos, se determinó que el parto inducido o acelerado incrementaba en un 35% el riesgo de sufrir un trastorno de espectro autista en los varones, riesgo que desaparecía en los niños que habían nacido de forma natural. En las niñas se determinó un incremento del riesgo en el parto inducido pero no en la aceleración.

Se induce el parto con fármacos cuando el futuro bebé cumple el límite de la gestación, es decir, a las 42 semanas del embarazo, si la madre tiene problemas de salud, como por ejemplo, diabetes gestacional o presión arterial elevada. Los expertos también explican que otros factores de riesgo que se pueden equiparar es la edad avanzada de la futura madre o que el bebé nazca antes de la 34 semana del embarazo. Es evidente que hay mucho que investigar, son muchos los factores que influyen para que un bebé pueda sufrir autismo, como decíamos, conocer las posibles causas ayudará a evitarlas y reducir el número de niños que son diagnosticados por este trastorno.

Puedes conocer más detalles del estudio a través del artículo publicado en la revista médica JAMA Pediatrics.

Foto | Salimfadhley

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