Parálisis cerebral (II)

Parálisis cerebral (II)

La parálisis cerebral es la causa más común de invalidez en la infancia, en todo el mundo aproximadamente 1 de cada 300 niños la padece, es algo más común en los bebés prematuros o muy pequeños menos de 2,5 kg en el momento de nacer. Los músculos contraídos rápidamente se vuelven rígidos  impidiendo aún más los movimientos del niño, este tal vez no consiga andar y necesite silla de ruedas.

Existe grave riesgo de que un niño inteligente no sea reconocido como tal sobre todo si el movimiento y la comunicación son muy difíciles, por esta razón es esencial que se valoren de forma regular el nivel mental y el desarrollo del niño y que se hagan pruebas de la visión y del oído para no dificultar aún más su capacidad de aprendizaje. Es normal la comprobación rutinaria para todos los bebés por lo que existen pocas posibilidades de que un caso de parálisis cerebral pase inadvertido.

Aunque no empeoran las anomalías del cerebro como las de la parálisis cerebral, tampoco mejoran, pero eso no significa que no se pueda hacer nada por el niño, el objetivo del tratamiento a seguir es descubrir la extensión de las incapacidades físicas, mentales visuales o auditivas y en cuanto sea posible, reducirlas al mínimo. Este tratamiento no puede ser administrado sólo por los padres, el cuidado de un niño con parálisis cerebral obliga a una labor de equipo de padres, médicos, fisioterapeutas, logopedas, maestros y en algunos casos terapeutas ocupacionales.

Se administra fisioterapia en escuelas especiales, clínicas y en la propia casa del niño, con objeto de prevenir tanto como sea posible el desarrollo de las deformidades fijas, tratando de relajar los músculos rígidos y buscando las posiciones beneficiosas para las extremidades afectadas. Con la fisioterapia, algunos niños que nunca fueron capaces de andar aprenden a hacerlo con la ayuda de dispositivos como una prótesis. La terapia del habla no sólo mejora el habla del niño sino que le ayuda en la alimentación y a tragar.

Las operaciones realizadas por un cirujano ortopédico corrigen la rigidez fija en las extremidades deformadas y hacen más fácil el movimiento, la cirugía permite a algunos niños que de otro modo quedarían confinados a una silla de ruedas andar con la ayuda de elementos auxiliares.

La sordera en muchos casos de niños con parálisis cerebral puede disminuir por medio del aparato adecuado, el estrabismo puede corregirse con una operación y se recetan gafas para cualquier otro problema visual, además de que hoy en día prácticamente cualquier problema de visión es operable.

A veces se prescriben fármacos relajadores musculares a fin de disminuir la rigidez de las extremidades y otros para tratar las convulsiones. El niño con parálisis cerebral es revisado regularmente por el pediatra a veces con la ayuda de un psicólogo educador para valorar la inteligencia y el progreso en general.

Las perspectivas para los niños con parálisis cerebral dependen del grado y clase de incapacidad, para los que pueden asistir a la escuela corriente habrá pocas dificultades, la mayor parte se desarrolla y termina llevando una vida bastante normal. Para los que acuden a escuelas para incapacitados físicos las dificultades son algo mayores aunque algunos llegan a desempeñar una función activa en la sociedad cuando crecen.

Foto| josh.liba

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