Parálisis cerebral (I)

Parálisis cerebral   (I)

La parálisis cerebral es una parálisis de la musculatura (principalmente de las extremidades) y causada por una anormalidad en el cerebro, la parte afectada de éste es incapaz de controlar ciertos músculos que se quedan rígidos y son difíciles de utilizar.

El grado de incapacidad del niño varía puede suceder que ciertas extremidades queden completamente inmóviles o que los movimientos sean débiles y estén mal controlados, movimientos sencillos  como alcanzar una taza pueden resultar bruscos y llegar a realizarse sólo después de varios intentos sin resultado. Los defectos de este género se llaman espasticidad y los pacientes espásticos.

Muchos tienen cierto grado de incapacidad mental aunque algunos son muy inteligentes, los niños espásticos pueden además padecer otras dolencias como sordera, defectos visuales, estrabismo y convulsiones.

En la mayor parte de los niños no puede precisarse la causa exacta de la parálisis cerebral, lo que se sabe es que no se hereda, por lo tanto tener un niño espástico no aumenta la probabilidad de tener otro con la enfermedad. La parálisis cerebral puede derivarse de un desarrollo defectuoso o de una lesión del cerebro que haya sucedido antes, durante o poco después del nacimiento. Con posterioridad suele ser causada por una lesión cerebral, meningitis o convulsiones graves.

La parálisis cerebral en muchos casos no se reconoce hasta que transcurrido buena parte del primer año de la vida del bebé, los músculos fláccidos son indicación prematura del trastorno, pero muchos niños espásticos no tienen ese síntoma, el más importante la rigidez de las extremidades no se presenta por lo general hasta que el bebé tiene por lo menos seis meses de edad, cuando sucede se altera el equilibrio normal del músculo y las extremidades se quedan en unas posiciones típicamente anormales. Por ejemplo los brazos pueden quedar pegados al costado con los codos y muñecas retorcidos, las piernas pueden cruzarse como tijeras y el pie apuntar abajo desde el tobillo, el bebé puede moverse muy poco y con torpeza. Además puede tener dificultades para succionar y tragar o dejan de andar empeorando la situación si tienen problemas de oído o de visión.

Foto| lepiaf.geo

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