Nuevas evidencias de la relación entre el nacimiento prematuro y el autismo

Una nueva investigación respalda que existe una relación entre el nacimiento prematuro y el autismo, aunque las cifras son más pequeñas que las arrojadas por otras investigaciones que se han realizado hasta el momento. La razón es que se ha evaluado directamente a los niños sujetos a estudio y no se han realizado encuestas o entrevistas como se ha hecho en otros casos.

Riesgo de autismo

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Católica de Australia ha encontrado nuevas evidencias de la relación entre el nacimiento prematuro y el autismo. El estudio tenía como objetivo determinar la prevalencia de los trastornos de espectro autista en los recién nacidos muy prematuros, según los resultados, algo menos del 2% de los recién nacidos muy prematuros fueron diagnosticados con autismo entre los 2 y 4 años de edad, se trata de una prevalencia más baja que la obtenida en otros estudios que se han realizado anteriormente en los que se ha apuntado que está entre el 4 y el 13%.

La diferencia radica en que en el resto de estudios se han realizado cuestionarios para conocer los datos, en este caso se ha realizado una evaluación directa en los niños, por lo que se podría decir que los datos obtenidos son más fiables y respaldan lo que se ha concluido en otros estudios aunque con cifras más pequeñas. Los expertos encontraron que nacer de forma muy prematura es un factor de riesgo de sufrir autismo, pero cuando se aplica el rigor diagnóstico, es decir, utilizando la evaluación directa como se ha hecho en este estudio, la tasa de riesgo de autismo es más baja.

La razón del autismo varía dependiendo del niño, ya que son varios los factores que lo pueden provocar, sea genético, medioambiental, etc., pero en general los investigadores consideran que se inicia a partir de una base genética que combinada con determinadas exposiciones ambientales en un momento crítico durante el desarrollo en el interior del útero materno, provoca la aparición del trastorno. Recordemos que no hace mucho hablábamos de una investigación en la que se concluía que la genética puede influir hasta en un 98% a la hora de sufrir el trastorno del espectro autista. A partir de esta base genética, influiría la edad de los padres, haber sufrido una infección durante el embazo, la exposición a la contaminación atmosférica, a determinados fármacos, etc.

En el caso de Estados Unidos, uno de cada 68 niños es diagnosticado con los trastornos del espectro autista, un índice muy elevado, de hecho, su prevalencia es mayor que la de otras enfermedades más conocidas, como por ejemplo la diabetes infantil. Se sigue investigando para poder saber más sobre las influencias ambientales en el trastorno, como sabemos, cada cierto tiempo aparecen nuevos estudios que aportan más información al complejo puzzle, pero queda mucho para poder conocer exactamente los mecanismos que provocan la aparición del autismo.

En esta nueva investigación, los expertos analizaron a un grupo de 169 bebés que habían nacido antes de la semana 29 del embarazo, los niños fueron examinados cuando cumplieron los 2 y 4 años a fin de detectar señales del trastorno, como por ejemplo un retraso en el lenguaje, la falta de sociabilidad o interés por otros niños, etc. Un 13% de los niños evaluados presentaban alguna de estas señales, por lo que fueron sometidos a una evaluación más exhaustiva. El resultado fue que se diagnosticó un 1’8% de los niños con autismo, pero merece la pena destacar que el resto de niños del 13% diagnosticados inicialmente tenía problemas de lenguaje, conductas repetitivas o problemas con el juego imaginativo, lo que muestra que nacer muy prematuramente afecta en el desarrollo neurológico.

Los investigadores apuntan que sea cual sea la verdadera prevalencia del autismo, ya que como hemos indicado en los diferentes estudios las cifras bailan, lo importante es que a los niños nacidos muy prematuros se les realicen evaluaciones rutinarias para detectar el trastorno, así como cualquier otro problema como los comentados, ya que son más susceptibles de sufrirlos. Diagnosticar cuanto antes el autismo ayuda a poner en marcha prácticas de intervención más efectivas. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Pediatrics.

Foto | Fatman73

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