No se debe cubrir la silla de paseo con una sábana para proteger al bebé del sol

A la hora de proteger al bebé de los rayos solares y del calor, nunca hay que cubrir la silla de paseo con una sábana u otras prendas ligeras, ya que lo que se consigue es un efecto contrario. La temperatura del interior de la silla de paseo aumenta de forma significativa y puede provocar que el bebé sufra el síndrome de muerte súbita.

Protección del bebé ante los rayos del sol

En el post sobre la importancia de la hidratación del bebé destacábamos que a la hora de salir a dar un paseo con el pequeño, era necesario procurar no dejarle mucho rato en la silla de paseo, sobre todo si la silla no cuenta con un sistema de ventilación, e incluso si cuenta con este sistema, es preferible que no pase mucho rato en la silla de paseo. Pero todavía podemos encontrar algunos padres que, quizá por desconocimiento y con el propósito de proteger al bebé del sol, deciden cubrir la silla de paseo con una sabanita o con un pañuelo, ya que la capota no es lo suficientemente amplia para resguardar al pequeño en su totalidad.

Es imperioso no cubrir la silla de paseo con una sábana u otra prenda ligeras para proteger al bebé del sol, la razón es simple, quizá se reduzca la incidencia de los rayos solares, pero se crea una atmósfera interna muy calurosa con un efecto sauna. El aire no circulará, los padres perderán de vista al bebé, por lo que si se siente indispuesto no lo podrán ver, lo que se traduce en un aumento del malestar general y del riesgo de que el bebé pueda sufrir el síndrome de muerte súbita, al menos así lo explican los expertos.

En una investigación sueca se pudo constatar que al cubrir la silla de paseo con una prenda ligera, en tan sólo media hora el aumento de temperatura que se producía en su interior era alarmante. Los investigadores colocaron una silla de paseo en un lugar caluroso entre las 11:30 y las 13:00 horas, inicialmente el interior del cochecito se encontraba a una temperatura de 22º C, tras colocar una prenda fina, como una sábana un pañuelo o una manta fina, en tan sólo media hora la temperatura se elevó hasta los 34 grados centígrados, al cabo de una hora se alcanzaron los 37 grados centígrados.

Sobre la asociación del aumento de la temperatura con el riesgo de muerte súbita, los expertos explicaban que si la temperatura aumentaba en exceso, el organismo del bebé podría interpretar que se encontraba en el útero materno, por lo que se podría detener la respiración. Aunque no ocurra esto, estamos hablando de temperaturas que son excesivas y nada recomendables para un bebé, que no va a poder expresar su malestar por el ambiente en el que se encuentra, quizá se muestre irritable, pero también podría darse el caso de que se duerma y las consecuencias podrían ser fatales.

Muchos padres pueden pensar que es algo de sentido común, cubrir el cochecito no es una solución para evitar los rayos del sol y el calor, pero a día de hoy podemos seguir viendo algún que otro padre que lleva a cabo este tipo de prácticas. Por tanto, este tema es de obligada repetición, lo mismo ocurre con dejar a los niños encerrados en los coches, a pesar de las campañas, advertencias y toda la información que se ha vertido sobre el tema, cada año conocemos alguna noticia lamentable sobre este tema. Lo mismo ocurre con el riesgo de ahogo, por más que se diga que es muy importante que los padres vigilen a sus hijos y que no bajen la guardia, cada año mueren niños ahogados siendo el principal motivo el descuido de los padres.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, hay que procurar pasear con el bebé en horas donde la incidencia del sol sea menor, pasear por zonas con sombra y utilizar una sombrilla facilitando la circulación del aire. Coger al bebé y pasear con él es otra práctica que debe ser habitual, como decíamos al principio, no es recomendable que el pequeño esté mucho rato en la silla de paseo.

Foto | Olaf

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