Mi bebé se lleva todo a la boca

todo a la boca

Cada vez que nuestro bebé se lleva algo a la boca, lo primero que nos viene a la cabeza es la idea de que lo hacen porque están molestos con las encías y pueden estar comenzando a asomarles los dientes de leche.

Sin embargo, esta percepción es un error. Aunque este gesto puede estar motivado por este hecho, lo que muchos papás desconocen es que lo hacen porque es una forma más de explorar.

Para los bebés, el sentido del gusto es uno de los más desarrollados durante esta etapa, por eso se llevan las cosas a la boca de forma “experimental”. Cualquier objeto es válido para metérselo en la boca.

Experimentar con el gusto

Llevarse las cosas a la boca es una reacción completamente natural, ya comienzan a hacerlo cuando están en el útero de su madre, metiéndose el pulgar en la boca. Cuando nacen se dan cuenta de que, además de sus deditos, hay todo un universo que llevarse a la boca con gran número de texturas, formas y sensaciones diferentes.

Cuando los peques chupan cosas lo hacen para descubrir más sobre sus características físicas. Según se van haciendo más mayores cogerán aquello que les interese y se lo meterán en la boca para analizarlo de una forma más completa.

Esta capacidad de análisis oral también les ayuda a desarrollar otro de los sentidos, el visual. Han sido varios los experimentos que han demostrado que niños que han tenido objetos en la boca, posteriormente han reconocido la imagen de estos.

Otros sentidos

Hemos de ser cuidadosos ya que el bebé durante estos primeros meses tendrá la tendencia, como os comentábamos anteriormente, de metérselo todo en la boca, y muchos de esos objetos pueden resultar peligrosos.

Por ejemplo, en el caso de los muñecos de peluche y otros juguetes peligorsos, el peligro reside en la terminación de éstos; si están bien rematados en las costuras y las piezas no están sueltas, no tiene porqué existir peligro. Lo que sí debemos evitar siempre son los objetos pequeños para eludir de este modo la posibilidad de que el bebé se lo pueda tragar.

Por lo demás tendremos que acostumbrarnos a verle siempre con algo dentro de la boca. Habrá que tener paciencia.

Cuando el niño está a punto de cumplir los dos añitos, seguramente comenzará a agitar también cualquier objeto que llegue hasta sus manos, ya no será tan habitual verle introducir los objetos en la boca, es el momento de explorar con el resto de sus sentidos.

Vía | www.webdelbebe.com
Foto | mahalie

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