Los monitores para prevenir la muerte súbita no tienen beneficios probados

Una investigación concluye que los monitores para prevenir la muerte súbita no tienen beneficios probados, ofrecen una sensación de seguridad falsa a los padres y no previene la muerte súbita del bebé.

Monitores de vigilancia de bebés

En Pequelia hemos hablado de algunos dispositivos cuya finalidad es vigilar los signos vitales del bebé con el propósito de prevenir la muerte súbita, como por ejemplo este calcetín inteligente. Pues bien, un estudio realizado por expertos de la Universidad de Sheffield concluye que este tipo de monitores no ofrecen beneficios probados.

Este tipo de aparatos se comercializan como si fueran una solución para que los padres se puedan sentir más tranquilos, pudiendo reducir el riesgo de la muerte súbita del lactante, los dispositivos controlan los signos vitales, respiración, frecuencia cardíaca, cantidad de oxígeno en sangre, etc. Los expertos aseguran que estos aparatos ofrecen una falsa sensación de seguridad, ya que como hemos indicado, sus beneficios no se han certificado científicamente.

Por otro lado, los expertos aseguran que estos monitores no tienen ningún papel preventivo en la muerte súbita. Es cierto que con ellos se pueden ver los patrones de respiración y ritmo cardíaco en tiempo real, pero eso no quiere decir que puedan prevenir el problema. Lo que sorprende es que estos monitores se comercialicen sin aprobación regulatoria, hay que tener en cuenta que se utilizan con bebés, por lo que deberían ser examinados exhaustivamente. Claro que hecha la ley hecha la trampa, estos dispositivos se comercializan como productos de consumo y no como dispositivos médicos, con lo que el nivel del control de calidad y seguridad es menor.

En la década de los 80 y los 90 se comercializaron productos similares que se anunciaban como una medida para prevenir la muerte súbita, se realizaron varios estudios posteriores demostrando que no tenían ningún efecto sobre la tasa de muertes de bebés por este problema, lo que deja claro que no sirven de mucho. Muchas empresas se aprovechan del temor de los padres por lo que pueda pasar a su bebé, algo que facilita el desarrollo de nuevos aparatos. Para los investigadores, estas empresas no son totalmente transparentes con los padres, el dinero que se gastan en los monitores para controlar a bebés sanos sólo sirve para darles una falsa sensación de seguridad.

Según nos explican aquí sólo hay una excepción, en el caso de bebés prematuros o aquellos que necesitan oxígeno, un monitor de este tipo podría estar justificado a fin de poder controlar si el aporte de oxígeno es el correcto. En este sentido los expertos apuntan que los padres deberían recibir clases para utilizar estos dispositivos correctamente e interpretar sus valores. Por otro lado, también sería necesario que recibieran un cursillo para saber cómo realizar la reanimación cardiopulmonar infantil.

Los expertos consideran que los fabricantes deberían estar obligados a realizar ensayos clínicos que pudieran respaldar las afirmaciones que realizan acerca de la efectividad de estos monitores, independientemente de que estén clasificados como dispositivos de consumo y no como dispositivos médicos. Por último, consideran que los especialistas de salud no deberían recomendar los monitores para prevenir la muerte súbita y se debería recurrir a los consejos respaldados con base científica, como por ejemplo que los bebés duerman boca arriba.

El estudio es interesante, quizá sirva para que se ponga en marcha una legislación que supervise y controle estos productos, además serviría para exigir a los fabricantes pruebas científicas que respaldarán las afirmaciones que acompañan a estos productos. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica British Medical Journal.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...