Los bebés retienen conocimientos de su lengua nativa aunque no la hablen

Un bebé que escucha durante los primeros meses de vida su idioma natal y posteriormente se inicia el aprendizaje de otro idioma (sin haber articulado palabra del propio), retiene conocimientos de su lengua nativa aunque no la hablen en años posteriores. Esto demuestra que los seis primeros meses de vida son muy importantes en la adquisición del idioma.

Adquisición del lenguaje

Durante los últimos años se han descubierto capacidades asombrosas en los bebés en lo que se refiere a la adquisición del lenguaje, se ha determinado que poseen capacidades lingüísticas superiores a las de los adultos, que con tan sólo tres meses de edad pueden detectar en el lenguaje dependencias complejas entre las sílabas, que aprenden de forma espontánea, o que los bebés no procesan únicamente los sonidos que escuchan para aprender a hablar, también centran su atención en la boca del interlocutor leyendo en los labios.

Lo cierto es que la lista de estudios sobre este tema es amplia y cada vez se conoce mejor el proceso de adquisición y aprendizaje del lenguaje en los más pequeños. Hoy conocemos los resultados de una investigación desarrollada por expertos de la Universidad Radboud (Países Bajos), la Universidad de Western (Australia) y la Universidad de Hanyang (Corea del Sur), en la que se concluye que los bebés retienen conocimientos de su lengua nativa aunque no la hablen, por lo que aprenden y almacenan información del habla antes de lo que hasta ahora se creía.

Según los resultados del estudio, el aprendizaje de idiomas en los primeros seis meses de vida se mantiene de forma inconscientemente, incluso si el niño es criado para hablar un lenguaje completamente distinto al que se ha mantenido en los primeros 6 meses. En este trabajo participaron 29 niños que nacieron en Corea del Sur y que fueron adoptados por padres holandeses con un rango de edad de entre 6 y 17 meses. Estos bebés en teoría no habían aprendido su lengua natal y evidentemente se criaron aprendiendo holandés. En el estudio se enseñó a los pequeños a identificar y reproducir una serie de consonantes coreanas durante un periodo de dos semanas, hay que tener en cuenta que el coreano y el holandés son lenguas muy diferentes. Parece ser que los bebés fueron capaces de reproducir las consonantes coreanas con gran exactitud.

Participó también un grupo de control de bebés nacidos en los Países Bajos, que fue sometido a la misma prueba, y los resultados no dejaron lugar a dudas, los bebés coreanos adoptados superaron de forma significativa a los bebés del grupo de control a la hora de aprender y reproducir los sonidos del lenguaje coreano. No olvidemos el detalle de que estos bebés no habían aprendido a hablar cuando salieron de su país natal.

Resulta curioso saber que los expertos comentan que no se apreciaron diferencias en esta capacidad en los distintos rangos de edad de los bebés adoptados, lo que demuestra que el aprendizaje del idioma (al menos lo mas básico) se produce en los primeros seis meses de vida. La introducción y conocimiento del idioma se establece en los primeros meses de vida y los posibles patrones abstractos de la lengua natal se conservan.

Anteriormente se había realizado un estudio en el que se examinó a un grupo de adolescentes canadienses que fueron adoptados cuando eran bebés y que habían nacido en China. Aunque su lengua habitual era el francés, uno de los dos idiomas que se hablan en el país, una prueba mediante una resonancia magnética demostró que tenían patrones de activación cerebral similares a los de los bebés chinos criados en su país natal cuando estos son expuestos al lenguaje chino. Hay que tener en cuenta que los bebés canadienses adoptados no aprendieron a hablar chino pero estuvieron expuestos a este idioma durante los 12 primeros meses de vida.

Estos resultados reafirman lo que ya se había recomendado anteriormente, hablar a los bebés desde que nacen y tanto como sea posible, ya que se consolidan mucho mejor las bases para aprender el idioma y empezar a hablarlo con más rapidez. Por otro lado, los resultados demuestran que la información adquirida a través de los idiomas hablados en los primeros meses, se mantienen en el subconsciente en años sucesivos, incluso si el niño termina hablando un idioma distinto. Se baraja la idea de que estos niños podrán iniciar el aprendizaje de su idioma natal en años posteriores y posiblemente les resultaría mucho más sencillo aprenderlo que a los niños que no fueron expuestos a ese idioma.

Podéis conocer todos los detalles de este interesante estudio a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad Radboud.

Foto | storyvillegirl

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