Los bebés detectan los miedos de las madres

Un estudio reciente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan y la Universidad de Nueva York con animales ha concluido que el miedo que sienten las madres, se puede transmitir a sus hijos en sus primeros días de vida.

miedos bebes

Los padres y las madres son una pieza fundamental para los bebés. Sin embargo, el vínculo que se establece entre el recién nacido y la madre es brutal. Desde que el bebé viene al mundo, la persona de referencia, la que va a alimentarle va a ser su madre. Y aunque socialmente todo está cambiando, y los padres adoptan cada vez más un papel activo en el cuidado de sus hijos, no se puede negar la relación natural e instintiva que une a su madre con el pequeño. Respecto a esto, vemos como estudios muy recientes, llevados a cabo aún en animales y en laboratorios, nos demuestran todos esos rasgos que pese a saber qué existen, no entendemos en profundidad. Y de eso queremos hablarte hoy con relación a los miedos.

Hoy te proponemos un análisis que se ha llevado a cabo por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan y la Universidad de Nueva York en el que se analiza el comportamiento asociado entre mamíferos recién nacidos y sus madres, y se demuestra cómo las madres le transmiten a las crías los miedos que sienten durante sus primeras horas de vida. En el artículo que publicaron estudian precisamente cómo por el olfato, las crías son capaces de detectar lo que le preocupa a sus progenitoras, y aprenden a asociarlo a algo que no es positivo y de lo que se debe huir. Es decir, así literalmente es casi como si las madres transmitieran a sus hijos esos miedos que ellas tienen.

Está claro que los sentimientos y las sensaciones no es algo que se transmite de forma genética, sino algo que aprendemos por la experiencia. Pero en principio, y aunque existían ya sospechas de este tipo de comportamientos, lo cierto es que el estudio viene a demostrar que en el caso de los recién nacidos y los bebés con semanas, ese vínculo madre-hijo es tan estrecho que se puede lograr que las experiencias de la madre que han provocado en este caso sensaciones negativas, sean detectadas y asimiladas por el bebé. Sin duda es algo increíble, y casi podríamos decir un milagro de la naturaleza. Pero si pensamos en que somos instinto, y a veces nos olvidamos de ello, en nuestros primeros tiempos como especie, éste se convertiría en un gran aliado de la supervivencia. A día de hoy, es casi épico.

Imagen: favitia

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