Los antibióticos podrían perjudicar la eficacia de las vacunas en los bebés

Según los resultados de un estudio que todavía se debe confirmar en seres humanos, los antibióticos administrados a los bebés podrían provocar una reducción en la eficacia de las vacunas, ya que la flora intestinal se resiente con estos fármacos. Los expertos esperan confirmar estos resultados, lo que provocaría crear un protocolo específico en la administración de las vacunas.

Vacunas y antibióticos

Según un estudio desarrollado por expertos de la Universidad de Flinders (Australia), los antibióticos podrían perjudicar la eficacia de las vacunas en los bebés. Los investigadores plantean la hipótesis de que los antibióticos alteran el microbioma intestinal, algo que está relacionado con el sistema inmune y provocaría la reducción de la efectividad de las vacunas que se administran en los primeros años de vida.

Según el estudio, los antibióticos administrados en el primer año de vida parecen cambiar el modo en el que el organismo genera la inmunidad y responde a la vacunación, claro, que de momento estos resultados sólo se han podido confirmar en modelos animales. Los expertos descubrieron que roedores de laboratorio expuestos a los antibióticos tenían una respuesta inmune reducida ante las cinco vacunas distintas que se suelen administrar a los bebés, como la vacuna contra la meningitis, la neumonía o la tuberculosis, entre otras.

Como decíamos, se postuló la teoría del efecto negativo de los antibióticos en el microbioma en pleno desarrollo en el organismo de un bebé, considerando que esta era la razón de una respuesta inmune reducida. Para confirmarla, los expertos transfirieron microbiota fecal entre roedores no tratados y roedores que fueron expuestos a antibióticos, una vez que a los ratones tratados con los fármacos se les devolvió la diversidad bacteriana en la flora intestinal, se apreció una clara mejora de la respuesta inmune ante las vacunas.

A esto hay que sumar que al realizar la misma prueba con roedores adultos, se apreció que no sufrieron la misma respuesta inmune disminuida ante la vacunación (prácticamente no les afectó), lo que sugiere que el daño que provocan los antibióticos en la inmunización es especialmente significativo en los bebés. Los expertos comentan que es necesario realizar nuevas investigaciones que permitan verificar los resultados obtenidos en modelos humanos, por eso se está llevando a cabo un ensayo clínico con bebés del Women’s and Children’s Hospital de Adelaida, a fin de comprender y verificar los resultados obtenidos en este primer estudio.

Los expertos esperan poder determinar exactamente cómo la flora intestinal puede regular la eficacia de las vacunas y si éstas se pueden administrar a los bebés que habían estado expuestos a los antibióticos para tratar una enfermedad o infección. Si se produce esa respuesta reducida, sería necesario restaurar el microbioma alterado en los pequeños, sea a través de la dieta o mediante suplementación con probióticos, resultando, quizá, el modo más sencillo y efectivo para mejorar la eficacia de la respuesta del organismo ante la vacuna, incrementando su capacidad de inmunizar.

El estudio es interesante, ya que sentaría una pauta de actuación, si un bebé recibe antibióticos, la vacuna debería administrarse cuando el microbioma esté 100% operativo y funcional. Podéis conocer todos los detalles de este estudio a través de este artículo publicado en la página de la Universidad de Flinders, y en este otro publicado en la revista científica Cell Host & Microbe.

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