Las mejores posiciones para una lactancia perfecta

La tranquilidad de mamá y su bebé es el requisito fundamental para elegir la postura correcta al amamantar. Esto favorecerá la producción de calostro.

Posiciones adecuadas para amamantar al bebé

Para dar de comer al bebé no existe una postura específica, más que aquella que garantice su comodidad y la de mamá, especialmente si presenta una mastitis (inflamación de la glándula mamaria) o se recupera de una cesárea. No obstante, los médicos suelen recomendar las mejores posiciones para una lactancia perfecta.

Con el tiempo se ha comprobado que la relajación y el confort de la madre favorecen la producción de leche. Un estado contrario, de estrés o incomodidad, disminuye la cantidad de oxitocina en el organismo, una secreción hormonal esencial para la liberación del alimento. 

Antes de iniciar la lactancia materna

Si te dispones a dar pecho a tu bebé, te conviene tomar en cuenta estas recomendaciones, que te facilitarán la tarea y te permitirán adaptarte mejor a las circunstancias:

  • Preparación. Ten todo lo que necesitas cerca de ti, en un mismo sitio.
  • Cojines y almohadas. Serán muy útiles para apoyar brazos, espalda y cabeza.
    Comodidad. Debes asegurar la cabeza, el cuello y la columna de tu hijo. Lo mejor es que permanezcan rectos.
  • Agarre. Tu bebé debe poder sostener bien tu pecho. De otro modo podrías sentir dolor.

Posición adecuada

Lo fundamental para una correcta lactancia, es que el pequeño esté enfrentado y pegado al cuerpo de mamá, y se sujete bien del pecho. Poco a poco se debe introducir la aerola en su boca, procurando su comodidad. Notarás que está bien ubicado si el mentón toca el pecho, la boca está bien abierta y abarca buena parte de la aerola. Los labios lucirán hacia afuera y los cachetes redondos, especialmente cuando succiona. No presentarás dolor si el bebé ha adoptado una buena postura. ¿Cuál? Estas son las mejores posiciones para una lactancia perfecta. 

  • Reclinada o acostada. Apropiada para progenitoras con pechos grandes o que atraviesan una fuerte salida de leche. Tras el alumbramiento, el bebé buscará instintivamente la mama si es colocado cerca de ella o en la barriga.
  • En la cuna. Quizás una de las más conocidas. Mamá se sentará en posición vertical y el bebé estará ubicado a un lado, con su frágil cabeza y cuello posados en el antebrazo de ella, mientras el resto de su cuerpecito está en la barriga. Si colocas una almohada de lactancia sobre las piernas, reducirás la tensión en espalda y hombros.
  • Cuna cruzada. Ideal para alimentar a recién nacidos y a los bebés que tienen problemas para sujetarse. Se parece a la postura anterior, pero el bebé descansará sobre el antebrazo contrario, dando el control a mamá para que acomode su pecho con la mano libre.
  • De koala. Muy frecuente cuando el infante sufre de infecciones de oído o reflujo gástrico. Éste se coloca a horcajadas sobre la cadera o el muslo de su madre, mientras que su cabeza y columna están en forma vertical al pecho. También se recomienda si el niño padece anquiloglosia, un trastorno congénito, que se caracteriza por un frenillo lingual corto. Asimismo, en bebés cuyo tono muscular es muy bajo. Esta postura es adecuada tanto para recién nacidos, siempre que estén bien sostenidos, y para bebés que sepan sentarse.
  • Como balón de rugby. Es la mejor manera de dar pecho a gemelos y mellizos. Mamá puede alimentar a ambos niños simultáneamente, casi sin ocupar sus manos, las cuales podrá usar para atender a sus retoños. Esta no es la única postura para amamantar a un par, pues variaciones de la “koala”, “cuna cruzada” y acostada también son funcionales.
  • Hacia un lado. Una de las más comunes, sobre todo para tomas durante la noche. Mamá y bebé estarán tumbados, uno junto al otro, barriga con barriga. Esta se sugiere cuando mamá se recupera de la cesárea o aún tiene los puntos de sutura. Por otro lado, funciona muy bien para dar de comer a bebés de frenillo corto.
  • Boca arriba. Al igual que en la anterior, pero acostada sobre su espalda. Indicada para una madre, que se recupera de la cesárea. En esta posición el chiquitín estará ubicado sobre el hombro, por lo que ella no carga ningún peso y su herida no estará en riesgo, recuperándose favorablemente.
  • A cuatro patas. Si tienes mastitis (inflamación de la mama), te ayudará a evitar que el bebé aplaste o toque los pechos. No es la más cómoda, pues el bebé debe estar acostado y la madre se coloca sobre él en cuclillas, mientras su pezón permanece suspendido en la boca del chiquitín. Está bien colocar cojines o almohadas en la espalda y hombros, ya que te servirán para disminuir la tensión.
  • Con el portabebés. La mejor postura cuando estás fuera de casa. Sin embargo, será un proceso más exitoso si el bebé ya es un experimentado lactante, que puede aguantar su cabeza por sí mismo. Es importante verificar que la barbilla del bebé no quede aplastada por los senos. Resulta una buena alternativa para los infantes que no disfrutan estar acostados o que siempre tienen hambre.

La elección de las mejores posiciones para una lactancia perfecta varía según las necesidades de la mamá y su bebé. Para ambos, lo más importante es estar en un sitio confortable y organizado, pues este momento es solo para ellos dos. La lactancia materna fortalece el vínculo entre ambos, mientras dota al peque de un gran número de nutrientes esenciales para su desarrollo.

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