Las convulsiones febriles

Toda la información que necesitan los papás para saber como actuar frente a las convulsiones febriles.

Quizá a tu pequeño, ya le ha tocado experimentarlas y ya sabes de que se tratan, pero para aquellos papás que no han vivido las convulsiones febriles, encontrarán interesante este artículo, para despejar las dudas que les genera y saber como actuar frente a las mismas.

En primer lugar, si bien las convulsiones febriles no se dan en todos los niños y no son agradables que las sufran, les tengo que advertirles que las mismas, no son peligrosas y tienden a desaparecer a medida que los niños van creciendo.

Además es muy bajo el porcentaje de niños que las pueden sufrir a repetición, ya que la mayoría de éstos las viven una sola vez en toda su vida.

No obstante, es bueno que los papás estén al tanto de que existen, para que no los agarre desprevenidos (como me ha sucedido a mí con mi hijo), y sepan como reaccionar ante las mismas.

Las convulsiones febriles, pueden darse durante el transcurso de una enfermedad, cuando la fiebre es alta, superando los 38 grados centígrados.

En algunos niños, se presentará de manera más marcada que en otros, pero lo importante es que los papás mantengan la calma en esos momentos y no se asusten, ya que es algo pasajero, y que no le traerá ninguna consecuencia al pequeño.

Se da especialmente en niños de 12 a 18 meses, y pueden repetirse en algunos casos, hasta los 5 años de edad.

Qué le sucede al niño durante una convulsión febril? El cuerpo del niño, se puede convulsionar, agitar o retorcer y es probable que el niño se queje, gima o pierda la conciencia.

Por lo general tienen una duración de pocos minutos, pero en algunos casos puede durar hasta 15 minutos.

Durante las convulsiones febriles, como dijimos anteriormente, los papás deberán guardar la calma, deberán contener al niño, acostándolo de costado para que no se golpee.

No tratar de introducirle ningún medicamento ni ningún objeto en la boca.

Observar al niño, si la convulsión dura más de 15 minutos, o el niño tiene dificultad para respirar o se pone azul, entonces si será necesario llamar a un servicio de emergencias, de lo contrario, una vez que finalice la convulsión, con mayor tranquilidad, llevar al niño al pediatra para que éste lo revise.

Generalmente la convulsión febril, no requiere ningún tipo de tratamiento, y puede que se trate del único episodio que el niño presente en su infancia, pero deben saber que es una situación que puede repetirse.

Si las convulsiones febriles persisten más allá de los 5 años, será necesario consultar con el pediatra, ya que podría existir algún otro problema de salud.

Fuente: Kids Health

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