Las bacterias presentes en las heces del recién nacido pueden delatar el riesgo de obesidad

Una investigación arroja nuevos datos sobre la composición bacteriana de las heces de los recién nacidos, determinando que puede ser un indicador del riesgo de sobrepeso u obesidad en el futuro.

Factores que predisponen a la obesidad infantil

Según los resultados de una investigación realizada por expertos de la Universidad de Oulu (Finlandia), las bacterias presentes en las heces del recién nacido pueden delatar el riesgo de obesidad cuando cumpla los tres años de edad, estos resultados sugieren, según los investigadores, que el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad se inicia durante el embarazo cuando el bebé se está formando.

El sobrepeso y la obesidad infantil son problemas crecientes a nivel mundial, varios estudios apuntan que existen factores de predisposición que se inician en el embarazo, estudios prospectivos anteriores realizados con bebés han demostrado que la composición de la flora intestinal a los 10 días de edad y a los 2 años de edad, se relacionan con el riesgo de obesidad a los 12 años, por otro lado, la composición del microbioma a los 3 meses de edad se asocia con una variación del IMC (Índice de Masa Corporal) a los 5-6 años, y un claro riesgo de obesidad cuando el menor cumple 12 años.

Aunque los estudios arrojan diferentes resultados que varían en la edad, todos parecen tener un nexo común, que la predisposición al sobrepeso y la obesidad se inician en el útero materno. En esta nueva investigación los expertos estudiaron previamente factores perinatales inmediatos, como el tipo de parto, si se utilizaron antibióticos por algún problema durante el parto, el tiempo de expulsión, se analizó el meconio, etc.

Ninguno de estos factores influyó en la composición microbiana de las heces, por lo que se puede decir que la flora original no se alteró, por ello se sugiere un nuevo concepto de microbioma fetal para explicar los resultados que se han obtenido, cierto es que se trata de una idea controvertida, a esto hay que sumar que la importancia clínica del microbioma presente en las primeras heces es bastante desconocida.

Por tanto, el grupo de investigación se centró en el análisis del meconio y si sus alteraciones podrían predecir el riesgo de sobrepeso y obesidad en el futuro. Los expertos determinaron que la composición del microbioma de estas primeras heces predecían el riesgo de sobrepeso a partir de los tres años de edad, se apunta que el exceso de las poblaciones de Bacteroidetes phylum, concretamente de B. fragilis en el meconio, se asoció al riesgo de sobrepeso a partir de los 36 meses de edad. Los científicos lo tienen claro, estos resultados indican que la asociación entre el microbioma intestinal y el sobrepeso, se inicia en el embarazo.

En la investigación se analizaron muestras de meconio de 212 recién nacidos, posteriormente se realizó un seguimiento a los bebés hasta que alcanzaron los 3 años de edad, periódicamente se recogieron datos sobre el peso, la altura, así como otros valores. Las muestras de heces recogidas, se sometieron a la secuenciación de próxima generación del gen bacteriano 16S, por otro lado, los padres tuvieron que cumplimentar un cuestionario en relación al tiempo que los bebés tomaron leche materna, cuándo se introdujo la alimentación complementaria, la introducción de alimentos sólidos, etc.

Tras cotejar todos los datos, se observó que el microbioma del meconio predijo el riesgo de sobrepeso a la edad de tres años como ya hemos comentado, pero el microbioma intestinal cuando el bebé tenía un año no se asociaba claramente al riesgo de sobrepeso, lo que muestra que es necesario realizar estudios más profundos y detallados. La alimentación de la madre, la composición de su flora bacteriana y otros factores ambientales, influyen en el riesgo de sobrepeso y obesidad en la descendencia. Por ejemplo, se ha constatado que las mujeres embarazadas con sobrepeso tenían una mayor población de Bacteroides y Staphylococcus aureus, lo que se relaciona claramente con la composición de la flora bacteriana del bebé.

Los expertos comentan que queda todavía mucho por investigar y desvelar, podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la universidad, y en este otro de la revista científica Pediatric Obesity.

Foto | Honza Soukup

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