La vitamina D en el embarazo impide el autismo en la descendencia por herencia genética

Según los resultados de una investigación australiana, la vitamina D en el embarazo puede impedir que la descendencia sufra autismo por la herencia genética. De momento el estudio se ha realizado con roedores de laboratorio, el siguiente paso será determinar si se produce el mismo efecto en los seres humanos.

Autismo

A finales del año pasado hablábamos de una investigación cuyos resultados demostraban que un nivel reducido de vitamina D en la semana 20 de gestación incrementaba significativamente el riesgo de autismo en los futuros bebés. Se trataba de una prueba más sobre el papel y la importancia que tiene esta vitamina en el desarrollo fetal, su deficiencia se consideró un factor de riesgo de autismo.

Otra investigación constató que en el caso de los niños que sufren autismo, un suplemento de vitamina D3 lograba reducir los síntomas de este trastorno. Como podemos comprobar, el número de investigaciones que giran en torno a esta vitamina y su relación con el trastorno de espectro autista no deja de crecer. Pues bien, ahora hay que añadir otra investigación más sobre el tema, un grupo de expertos australianos de la Universidad de Queensland han demostrado que la vitamina D en el embarazo impide el autismo en la descendencia por herencia genética.

Cierto es que el estudio se ha realizado con roedores de laboratorio, pero es muy posible que los resultados se puedan aplicar al ser humano, por lo que el siguiente paso será determinar si el efecto encontrado se reproduce en las mujeres embarazadas y si la vitamina es capaz de prevenir los fenotipos relacionados con el autismo. Para los expertos, estos resultados son una prueba más de que la vitamina D desempeña un papel crucial en el desarrollo del cerebro del futuro bebé.

La investigación se centró en determinar si la administración de Vitamina D en las primeras etapas del embarazo podía bloquear la herencia genética del autismo, las pruebas mostraron que la administración de 1,25-(OH) 2D o calcitriol, la forma activa de la vitamina D, suprime todas las anomalías del comportamiento asociadas al autismo, sin embargo, la administración prenatal de este componente no tuvo efectos sobre los niveles de citoquinas (agentes responsables de la comunicación intercelular), lo que indica que en el modelo animal las capacidades antiinflamatorias de la vitamina D no son un mecanismo fundamental para la acción preventiva del autismo.

Existe otro tema de importancia, el calcitriol no se puede utilizar durante el embarazo, ya que tiene un efecto potencial de hipercalcemia en los fetos en desarrollo, o mejor dicho, hay que modular las dosis correctas para evitar ese riesgo y obtener el beneficio preventivo. El descubrimiento abre nuevas vías de investigación para determinar la dosis correcta y cuál es el momento en el que se deben administrar los suplementos a las mujeres embarazadas, de este modo se podría reducir significativamente el riesgo de nacimientos de bebés autistas por la herencia genética.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Molecular Autism.

Foto | Torsten Mangner

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