La primera papilla del bebé

Pueden surgir muchas dudas sobre la primera papilla del bebé, ¿se la debe comer toda?, ¿le gustará caliente o fría?, ¿qué frutas debe comer?… el bebé se inicia en el mundo de la alimentación sólida y es necesario seguir unas pautas marcadas por los especialistas médicos.

Alimentación infantil

Los pediatras recomiendan que la alimentación del bebé desde el cuarto al sexto mes de vida esté formada por lactancia materna a demanda o tres tomas de leche de iniciación de tipo 1 de 210 a 240 mililitros. Pero también es el momento de introducir las primeras papillas, los expertos recomiendan dar al bebé de 150 a 180 cc de papilla de cereales sin gluten y una papilla de frutas que estén bien maduras, media pieza de plátano, pera, manzana y naranja, todo bien triturado y pasado por un colador para evitar grumos.

Se empieza con la papilla de cereales sin gluten (de maíz y arroz) y al principio se suele dar con biberón, se prepara mezclando dos o tres cucharadas de cereales con la leche. Hay que tener en cuenta que se debe agrandar el agujero de la tetina para que la papilla pueda fluir y el bebé pueda tomarla. Es una papilla muy líquida cuya finalidad es hacer que el pequeño que se acostumbre al nuevo sabor del alimento.

Una vez que acepta el sabor y empieza a aprender a tomar texturas más densas (cuanto más cereal se añada a la leche más densidad tendrá, y más grande deberá hacerse el orificio del biberón), se pasa a la cuchara. La papilla es más espesa ya que se mezcla 7 u 8 cucharadas soperas de cereal con la leche. Al principio el bebé puede rechazar la cuchara, pero hay que tener paciencia e ir intentándolo día a día hasta que se acostumbre a ella. No esperes que abra la boca para coger el contenido de la cuchara, seguramente sorberá, por lo que no conviene empezar con papillas muy densas, aunque no todos los bebés actúan igual. Esta papilla se suele dar a la hora del desayuno y a la hora de la cena, y aunque el pediatra indique una cantidad de papilla a tomar, es difícil que al principio se la coma toda.

La papilla de frutas es la siguiente papilla que se introduce en la alimentación del bebé, y la mejor opción es que los padres la preparen con fruta madura y natural, mucho más rica y nutritiva. Se podrían comprar tarritos de papilla de fruta pero no es en absoluto lo recomendable, el sabor es diferente (dificultando que después acepte los alimentos naturales), el contenido en nutrientes no es el mismo y además pueden contener frutas que todavía no son recomendables en la alimentación del bebé. Sobre el tema de las papillas caseras y las papillas preparadas, os recomendamos leer este estudio que mostraba diferencias significativas en el contenido nutricional de ambos tipos de papilla, siendo las preparadas hasta un 40% menos nutritivas.

Inicialmente se puede empezar con zumo de naranja, al cabo de unos días y sin preferencia en el orden, se puede ir introduciendo sucesivamente el plátano, la pera y la manzana, primero de una en una y cuando se compruebe que el bebé las tolera bien, se pasa a hacer mezclas de frutas siempre buscando el equilibrio y el gusto del bebé. Posiblemente el plátano está en sus preferencias, pero hay que tener en cuenta que éste y la manzana son frutas que estriñen, por lo que no conviene abusar de ellas. Los resultados los veremos en el pañal.

Los expertos recomiendan que no se introduzcan otras variedades de frutas como los kiwis, las fresas u otras frutas tropicales, hay que ceñirse a las indicadas. La papilla de fruta se suele dar a la hora de la merienda, siendo un modo de iniciar al bebé en las pautas de alimentación. Después de tomar la merienda, se puede dar al bebé el pecho a demanda, en el caso de que tome leche de fórmula, de 60 a 90 cc de leche adaptada.

Hay que decir que parece no existir consenso entre los especialistas médicos cuando los padres hablan entre ellos, ya que encontramos pediatras que recomiendan la introducción de la primera papilla a los 4 meses, y otros pediatras recomiendan introducirla a los 6 meses. Pero lo cierto es que la variación de estas recomendaciones está sujeta a algunos factores, principalmente a la evolución del peso y talla del bebé. A los tres meses el bebé ha doblado prácticamente su peso, lo que provoca que necesite un mayor aporte de nutrientes y energía, por ello cada vez necesitan más leche para poder sentirse saciados, pero llega un momento que sólo con leche no basta y es cuando hay que introducir las primeras papillas.

Dar la primera papilla al bebé es toda una experiencia para los padres, a pesar de que hay que tener mucha paciencia. Al principio sólo toma algunas cucharadas, por lo que no es necesario hacer la cantidad indicada por el pediatra, ya que terminará en la basura. Para conseguir que tome esas cucharadas se recurre a todo tipo de trucos como cantar, tirarle besos, hacer palmas o cualquier acción que le distraiga. Poco a poco los papás se sienten más satisfechos porque el bebé demanda la cuchara, su paladar ya se ha acostumbrado y el sabor le gusta, así que se termina la papilla.

Pronto será momento de introducir los cereales con gluten y las papillas con verduras, de ello hablaremos próximamente.

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