La prevalencia de la tos ferina infantil se incrementa

La prevalencia de la tos ferina infantil se incrementa, por ello los especialistas médicos han desarrollado un plan de prevención en el que se va a vacunar a las futuras mamás en la 27 semana del embarazo, con ello se logra evitar que puedan contagiar de tos ferina a sus bebés cuando nazcan, y además se produce un paso transplacentario de anticuerpos que benefician al bebé.

Vacuna tos ferina

Los expertos están preocupados por la prevalencia de la tos ferina infantil, en los últimos años se ha experimentado un incremento del número de casos y un 40% de los afectados son menores de un año, en este sentido se apunta que es un grave problema, que los lactantes menores de tres meses de edad tienen un mayor riesgo de muerte asociado al riesgo de sufrir tos ferina maligna. Como sabemos la tos ferina es una enfermedad infecciosa que afecta a las vías respiratorias y es altamente contagiosa, se caracteriza por la inflamación traqueobronquial y los episodios de tos violenta. Aunque puede afectar a cualquier persona, los que más la padecen son los niños menores de cinco años.

La prevalencia de la tos ferina infantil ha variado de forma significativa, entre 1982 y 1999 se logró un descenso de un 95% del número de casos, posteriormente la tasa se estabilizó siendo de un caso por cada 100.000 habitantes por año. Sin embargo, a partir del año 2010 ha vuelto a incrementarse el número de enfermos y ahora la prevalencia se establece en 7 casos por cada 100.000 habitantes y año. Ante esta situación, se va a poner en marcha el próximo año una iniciativa pionera en Cataluña para intentar frenar y reducir el crecimiento de la enfermedad. Se va a administrar a las futuras mamás la vacuna de la tos ferina, esta acción se sustenta en dos hechos, por un lado el mencionado incremento de casos, y por otro la constatación de que la inmunización de las futuras mamás es una estrategia eficaz para proteger a los futuros bebés de la enfermedad.

Parece ser que la tos ferina está resurgiendo en la mayoría de países desarrollados y eso teniendo en cuenta que la tasa de vacunación es bastante elevada, siendo de hasta un 95% del total de la población infantil. Parece ser que la enfermedad ahora ataca especialmente a los menores de un año de edad, antaño afectaba sobre todo a los escolares. Los expertos explican que la inmunización que ofrece la vacuna es escasa en duración, tan sólo siete años, de ahí que ahora los segmentos de mayor riesgo sean los bebés de menos de seis meses de edad y los adolescentes y adultos. Los bebés sufren la transmisión de la enfermedad de adolescentes y adultos, éstos recibieron la última dosis de la vacuna a los cuatro años de edad, de ahí que ya no estén inmunizados y puedan contagiar a los bebés.

Los expertos del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Valle de Hebrón (Barcelona) han publicado un estudio que determina que en más del 50% de los casos de lactantes que sufren la enfermedad, la bacteria también se detecta en los padres y especialmente en la madre, el segundo grupo de riesgo son los hermanos adolescentes y el último grupo son los abuelos. Siete casos de cada 100.000 habitantes no es mucho, pero si no se toman medidas podría incrementarse de forma alarmante en pocos años, véase como ejemplo lo que ha sucedido en los últimos cuatro años.

Las actuales vacunas no son muy inmunizantes y además no se pueden administrar a menores de dos años de edad, de ahí que se plantee aplicar la vacuna a la futura mamá. Lo ideal sería desarrollar una vacuna con más efectividad y que además se pudiera administrar a los bebés de menos de dos meses de edad, en ello trabajan los investigadores, aunque los estudios se encuentran en una fase muy inicial y es deducible que aún se tardará hasta lograr una vacuna con las características descritas. Hasta que llegue ese día, la estrategia a seguir es intentar inmunizar a los bebés para evitar el contagio por parte de jóvenes y adultos.

Se podría vacunar a los jóvenes y adultos, pero parece ser que es una vacunación complicada, la estrategia más eficaz hasta el momento es la vacunación de las futuras mamás en la semana 27 del embarazo contra la tos ferina, de este modo la mujer no contraerá la enfermedad (recordemos que la madre era el factor de mayor riesgo de contagio) y además, se producirá un paso transplacentario de anticuerpos. Podéis conocer todos los detalles de esta noticia a través del artículo publicado en Diario Médico.

Foto | Schwangerschaft

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