La mastitis

La mastitis, es un proceso infeccioso que se produce a causa de la obstrucción de los conductos de las glándulas mamarias.
Provoca inflamación de las mamas, generando un malestar generalizado en la mujer, fiebre, escalofríos y sensación de calor en las mamas.

Una de las etapas más placenteras de la crianza de un bebé, es la lactancia materna. Ese momento único, en donde parece que no existiera nadie más en el mundo que tú y tu bebé, y sin dudas es uno de los momentos en los que te puedes conectar íntimamente con él.

Si bien la lactancia materna es lo mejor que le puede pasar a tu bebé y a ti, a veces, cuando surgen complicaciones, puede transformar en algo incómodo, sobre todo cuando hablamos de mastitis.

La mastitis, es la inflamación de las mamas, como consecuencia de la obstrucción de los conductos de las glándulas mamarias, con leche que por distintos motivos no puede salir.

De esta manera, se produce este proceso infeccioso, que se caracteriza por presentarse en la mujer que lo padece, con bastante dolor, calor y malestar generalizado.

Comúnmente, la mastitis, se presenta con fiebre y escalofríos, y es fácil de reconocer porque se produce un agrandamiento, casi siempre en una de las mamas (unilateral), dureza, enrojecimiento y calor, además se puede segregar pus por el pezón.


Las mastitis, pueden darse por: estar por largos períodos sin dar de mamar, saltearse mamadas, acortar la duración de la lactancia, cansancio, estrés, mala alimentación, producción de leche abundante que el niño no alcanza a consumir, opresión de los seños por utilización de corpiños de talla más pequeña a la necesaria.

Algo que te puede ayudar en mucho para aliviar estos dolorosos síntomas, es la utilización de compresas calientes primero, para conseguir que la leche fluya y luego frías, para bajar la inflamación.

Si con esto, no logras mejorar, tu ginecólogo, seguramente te recetará antiinflamatorios y antibióticos, que sean compatibles con la lactancia, ya que es muy importante que aunque te cueste, le sigas dando el pecho a tu bebé, ya que esto te ayudará también a desinflamar las mamas al tiempo que seguirás favoreciendo la alimentación sana de tu hijo. No te preocupes porque esta leche no le produce ningún daño a tu pequeño.

Recuerda que la mejor forma de prevenir las mastitis y de favorecer la lactancia, es alimentando regularmente a tu bebé (cada dos o tres horas), seguir una dieta balanceada, beber abundante cantidad de líquidos, descansar todo el tiempo que necesites y evitar aquellas situaciones de estrés.

La lactancia es un período hermoso, que toda mujer merece vivirla en plenitud y sin lugar a dudas, es lo mejor que le puede pasar a tu hijo. ¡Disfrútala!

Fotos de minachca

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