La lengua materna no se olvida

Una investigación demuestra que la lengua materna no se olvida, o al menos, el cerebro reconoce los patrones del lenguaje que se escuchó antes de los dos primeros años de vida.

Aprendizaje del idioma

Los sonidos del idioma que se aprenden en la infancia (antes de los dos años de edad) no se olvidan, incluso si el idioma se deja de escuchar durante años, al menos así se demuestra en el estudio realizado por expertos del departamento de Psicología de la Universidad McGill (Canadá). Explican que el cerebro de los niños forma representaciones de los estímulos sonoros del lenguaje durante su exposición temprana, pero hasta ahora no se sabía si el cerebro las mantenía o desaparecían por el paso del tiempo sin escuchar el idioma,.

El estudio demuestra que la lengua materna no se olvida, buena parte del aprendizaje de la lengua materna se produce durante la primera infancia, antes de que el bebé pronuncie su primera palabra. Con los resultados obtenidos se arroja luz sobre el debate de si lo que los niños aprenden del lenguaje permanece o no en el cerebro cuando dejan de utilizarlo.

En la investigación se trabajó con un grupo de 48 niñas chinas que habían sido adoptadas por familias francesas, mediante resonancia magnética se analizó y estudio el comportamiento del cerebro al escuchar el idioma natal de las niñas, en este caso el chino. Se formaron tres grupos, uno de niñas que nacieron en una familia francoparlante y se consideraban monolíngües, un segundo grupo por niñas adoptadas por familias de habla francesa antes de que cumplieran los tres años de edad (hay que apuntar que desconocían el chino) y el tercer grupo estaba formado por niñas que habían escuchado el idioma chino desde el nacimiento y aprendieron a hablar chino y francés simultáneamente.

Los tres grupos estaban bien diferenciados en lo que respecta al uso del idioma. Cuando se procedió ha analizar la actividad cerebral de los tres grupos se pudo comprobar que tanto las niñas bilingües como las que no habían oído chino desde antes de los tres años de edad, reaccionaban de forma similar al escuchar este idioma.

En el caso de las niñas cuyo idioma era el francés y nunca habían oído el chino, la actividad cerebral fue diferente. Esto prueba que las representaciones neuronales de los sonidos del lenguaje se mantienen en el cerebro con el paso de los años, a pesar de no haber escuchado el idioma en mucho tiempo. Si el cerebro no fue expuesto al lenguaje chino, no hubo reacción. Los expertos consideran que esto puede ser una ventaja para quienes quieren aprender el idioma natal al que estuvieron expuestos en los dos primeros años de vida, ya que mantienen las representaciones neuronales de los sonidos que escucharon y resultaría más sencillo aprender la lengua materna.

La investigación aporta además otros datos, permite entender qué hace el cerebro con los sonidos que escucha durante los primeros dos años de vida, algo que facilita conocer mejor el grado de plasticidad que tiene el cerebro a esas edades tan tempranas. Quizá ahora, para corroborar la teoría, sería interesante poner en marcha un estudio para ver con qué rapidez los niños que escucharon un idioma en sus dos años de vida y no practicaron durante años, pueden aprenderlo de nuevo.

Del estudio que hemos conocido aquí, podéis tener más detalles a través del artículo publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Foto | Harald Groven

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