La leche de soja para lactantes provocaría períodos menstruales más dolorosos en edad adulta

Según una investigación realizada en Estados Unidos, la leche de soja para lactantes puede provocar en un futuro, cuando los bebés del género femenino sean adultos, períodos menstruales más dolorosos. El estudio no se ha desarrollado para demostrar casualidad, por lo que se deberán realizar nuevas investigaciones.

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Un estudio desarrollado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Carolina del Norte (Estados Unidos) sugiere que la alimentación con leche de soja para lactantes provocaría períodos menstruales más dolorosos en edad adulta, obviamente la investigación se refiere a los bebés del género femenino.

Los expertos del NIESH comentan que observaron que la alimentación con leche de fórmula con soja se asociaba a varios indicadores de dolor menstrual severo en mujeres en edad reproductiva, aumentando en un 40% las probabilidades de que estas mujeres usaran anticonceptivos hormonales para el dolor menstrual, así como el aumento del 50% del riesgo de sufrir malestar menstrual de moderado a severo en la mayoría de los períodos menstruales durante la edad adulta.

Para llegar a esta conclusión se analizaron los datos de 1.553 mujeres afroamericanas de entre 23 y 25 años de edad que formaban parte del estudio NIESH realizado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental, para determinar la relación entre los efectos medioambientales y la salud humana. Al inicio de este estudio se pidió a las mujeres que cumplimentaran un cuestionario sobre su infancia, para que preguntaran a sus madres el tipo de alimentación que recibieron cuando eran bebés.

Entre las preguntas de la encuesta había una que preguntaba explícitamente si fueron alimentadas con leche de fórmula elaborada con soja y durante cuánto tiempo tomaron el preparado, menos de un mes, de uno a tres meses y de cuatro a seis meses. También se preguntó si la introducción de la leche de soja para lactantes se realizó durante los dos primeros meses tras el nacimiento.

Tras cotejar los datos se determinó que las mujeres que alguna vez habían sido alimentadas con fórmula de soja cuando eran bebés, tenían hasta un 50% más de riesgo de sufrir calambres moderados o graves durante la mayoría de los períodos en que no usaban anticonceptivos hormonales. También se constató que se incrementaba en un 40% las probabilidades de haber usado anticonceptivos hormonales para aliviar el dolor menstrual.

Los resultados no explican la razón de que la leche de fórmula con soja esté asociada a dolores en la menstruación, aunque se han postulado algunas teorías, como que durante los primeros meses tras el parto el sistema reproductivo de un bebé continúa desarrollándose y la nutrición de un bebé consiste principalmente en leche materna o fórmula, en este último caso, se puede producir una exposición sustancial a los componentes del preparado de soja incluidos los fitoestrógenos, compuestos estructuralmente similares al estrógeno, durante una etapa crítica del desarrollo.

En estudios realizados con animales de laboratorio, los datos demostraban que la genisteína, uno de los fitoestrógenos de la formulación con soja, tenía efectos en el desarrollo del sistema reproductivo que se mantenían en edad adulta, incluidas aquellas partes implicadas en el dolor menstrual. Se espera que esta investigación ayude a que las próximas generaciones de mujeres no desarrollen el problema, aunque no se dice, es un modo de recomendar que no se alimente a los bebés con leche de fórmula a base de soja.

Dado lo común que es el dolor menstrual y el impacto que puede tener en la vida de las mujeres, los resultados de la investigación invitan a realizar nuevos estudios para comprender mejor la relación entre la exposición a la fórmula de soja y el aumento del riesgo de sufrir dolores menstruales. Hay que decir que estos resultados respaldan las conclusiones de estudios anteriores en los que se analizó la relación en mujeres caucásicas. Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, la alimentación en los primeros años de vida de un bebé es el principal condicionante para gozar de un buen estado de salud y en este caso, la mejor alimentación que un bebé puede recibir es la leche materna.

El estudio que podéis consultar en este artículo publicado en la revista científica Human Reproduction es interesante, sin embargo, no se diseñó para demostrar causalidad, por lo que será necesario esperar a nuevas investigaciones que arrojen aún más luz sobre la relación mencionada.

Foto | Lars Plougmann

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