La lactancia materna mejora el desarrollo cerebral en bebés prematuros

Una investigación estadounidense demuestra que alimentar a los bebés prematuros con leche materna mejora a largo plazo su desarrollo y rendimiento cerebral. Cuando los pequeños alcanzan los siete años, tienen un mayor cociente intelectual, un mejor rendimiento académico, una mejor memoria de trabajo, etc.

Lactancia materna

Una investigación desarrollada por expertos del Brigham and Women’s Hospital (Estados Unidos) concluye que la lactancia materna mejora el desarrollo cerebral en bebés prematuros. Según los resultados obtenidos en este estudio a largo plazo, los bebés que nacen antes de llegar a término y que son alimentados durante los primeros 28 días con leche materna, experimentan un aumento notable en la inteligencia y las habilidades motoras. Los investigadores encontraron que estos bebés tenían un mayor volumen en ciertas áreas cerebrales en comparación con los bebés prematuros que no fueron alimentados con lactancia materna durante el primer mes.

En los resultados se constató que a los siete años de edad, estos niños tenían un mayor cociente intelectual, un mejor rendimiento académico, una mejor memoria de trabajo y mejores puntuaciones en las habilidades motoras. Estos resultados demuestran que es muy importante alimentar a los recién nacidos prematuros con lactancia materna, ya que les ayuda a desarrollarse correctamente y condiciona sus posibilidades y expectativas de futuro.

Los expertos explican que las necesidades nutricionales y desarrollo del cerebro de los bebés prematuros son diferentes en comparación con los recién nacidos a término. Se sabe que la leche materna es el mejor alimento que se le puede brindar a un recién nacido, pero en el caso de los nacidos prematuramente se necesitan suplementos para que puedan ganar el peso suficiente y desarrollarse correctamente, por ello, junto a la leche materna se proporcionan otros suplementos alimenticios.

Pero esta alimentación no logra proporcionar la misma ganancia de peso en comparación con la de los bebés que son alimentados con leche de fórmula, lo que aumenta el riesgo de desnutrición, de ahí que erróneamente se opte por la alimentación con leche de fórmula y suplementos en muchos bebés prematuros. En la investigación se realizó un seguimiento a 224 recién nacidos con una gestación inferior a 30 semanas y un peso medio de 1.250 gramos, los expertos realizaron un seguimiento del volumen de la ingesta de leche materna y leche de fórmula durante los primeros 28 días de vida.

La leche materna se fortificó y la leche de fórmula se utilizó cuando la leche materna escaseaba o no estaba disponible. Paralelamente se analizó la composición cerebral de los bebés mediante resonancia magnética, centrándose sobre todo en aquellas áreas relacionadas con la memoria de trabajo, la atención, el lenguaje o las habilidades motoras entre otras. Este análisis se repitió cuando los bebés alcanzaron una edad que correspondería a un parto a término y a los siete años de edad.

Los resultados obtenidos no dejan lugar a dudas, apoyan la recomendación de alimentar a los bebés prematuros con leche materna, constatando que las evidencias son abismales en lo que se refiere al desarrollo neurológico de los bebés, siendo muchísimo mayor en los que se alimentan con leche materna. Los investigadores explican que en otros estudios se producían limitaciones en la predicción cognitiva y las habilidades de los niños, algo que no ocurre con este nuevo estudio a largo plazo.

Los hospitales deben trabajar duro para que las madres de los bebés prematuros cuentan con el apoyo y la logística necesaria para maximizar su capacidad de producción de leche y así alimentar a su bebé con lactancia materna, con ello se garantizará un mejor desarrollo en todos los sentidos. Algo que no se ha estudiado pero que posiblemente se hará, es la influencia de otros factores ambientales además de la lactancia materna, como por ejemplo el estado socioeconómico de la familia, el ambiente en el que viven, etc. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en The Journal of Pediatrics.

Foto | Vivid Pixels

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