La lactancia materna beneficia al bebé y también al medioambiente

Una investigación realizada por expertos del Reino Unido muestra que la lactancia materna beneficia al bebé, pero también al medioambiente, ya que se reduce significativamente la fabricación de leche de fórmula, producto asociado a una elevada huella de carbono por el uso de la leche de vaca, el procesamiento, el envasado, el embalaje, el transporte, etc.

lactancia materna para proteger el medio ambiente

La lactancia materna en exclusiva durante los primeros seis meses de vida se reconoce como una premisa para el desarrollo y una buena salud, a esto hay que añadir que sus beneficios se prolongan más allá, mejorando la salud del planeta. Así se concluye en una nueva investigación realizada en Reino Unido por un experto en medioambiente, una investigadora y una donante de leche materna del Hearts Milk Bank de Londres.

En la investigación se concluye que la lactancia materna beneficia al bebé y también al medioambiente, ya que la alternativa, la leche de fórmula proporcionada de forma innecesaria, exacerba el daño ambiental, como ocurre con muchos productos de consumo en mayor o menor medida.

Dado que el cambio climático es una preocupación que crece día a día, es necesario tener en cuenta cualquier actuación que contribuya a frenar el calentamiento del planeta y el daño ambiental, amamantar al bebé y evitar la leche artificial reduce el uso de agua, los desechos resultantes de la fabricación y las emisiones de gases de efecto invernadero entre otras cuestiones.

La mayoría de las fórmulas infantiles se basan en la leche de vaca, cuya huella hídrica media es de unos 940 litros por kilo de leche producida. Cada kilo de leche se procesa y se transforma en unos 200 gramos de leche en polvo, teniendo en cuenta estos datos, los autores de la investigación calculan que la huella hídrica de la leche en polvo ronda los 4.700 litros por kilo.

Por otro lado, hay que recordar que el ganado vacuno es uno de los principales contribuyentes de las emisiones de gases de efecto invernadero (por eso muchos expertos recomiendan reducir el consumo de carne y productos lácteos en beneficio del planeta) por detrás de la producción de la industria del petróleo y el gas. A esto hay que sumar el gasto económico y ambiental resultante de las latas que contienen la leche de fórmula, la gran cantidad de metal que se emplea, el papel y el embalaje, el gasto energético, el transporte, etc., todo ello se traduce en una significativa huella de carbono y en una fuente importante de residuos.

Los responsables del estudio explican que la lactancia materna utiliza pocos recursos y el desperdicio resultante es mínimo o nulo, si se amamanta a un bebé con leche materna en exclusiva durante los primeros seis meses, se podría dejar de emitir a la atmósfera entre 95 y 153 kg de CO2, imaginemos el ahorro si todos los bebés fueran amamantados siguiendo las recomendaciones proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud.

En definitiva, existe otro motivo de peso para recomendar a las madres que amamanten a sus bebés, que las autoridades competentes fomenten con mayor énfasis la lactancia materna para la salud de los bebés y del planeta. Por ello, los autores comentan que es necesario aumentar la inversión en educación médica, para que los profesionales de salud puedan ayudar y apoyar a las mujeres para que ofrezcan leche materna a sus hijos y que se opte por los bancos de leche materna en caso de necesidad.

El mejor alimento del mundo para el bebé ayuda a reducir el daño ambiental, claro, que esto es algo que no interesa a las empresas que se dedican a la alimentación infantil, pocas veces se habla de los efectos medioambientales de su actividad. Podéis conocer más detalles de este curioso estudio a través de este artículo publicado en la revista científica BMJ.

Foto | myllissa

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