La importancia del balbuceo

A los padres les hace mucha ilusión escuchar a su bebé cuando balbucea, es una de las etapas de la adquisición del lenguaje y un paso más en la interacción entre padres y bebé. Tanto los sonidos que escucha, como los que profiere le estimulan aún más y entra de lleno en el aprendizaje del lenguaje mediante el control auditivo, las curvas de entonación, ritmo y tono de voz variados imitando los sonidos que escuchan.

Balbucear

El balbuceo es una de las etapas en la adquisición del lenguaje en los bebés, durante los primeros meses prestan atención a algunos sonidos, reaccionan ante las voces y las caras conocidas y como resultado empiezan a balbucear, se trata de sonidos parecidos al lenguaje pero que están carentes de significado y sentido para quienes los escuchan.

Cuando los padres escuchamos por primera vez los balbuceos del bebé nos sentimos ilusionados y felices, sabemos que quiere comunicarnos algo e intentamos adivinar qué quiere decirnos con esos nuevos sonidos que profiere. En ocasiones los padres creen entender “papá” o “mamá”, quizá no sea ninguna de esas palabras, ya que las primeras vocalizaciones son articulaciones profundas de la cavidad bucal que no se pueden analizar debido a que la oposición consonante/vocal no puede ser discriminada, por lo que no se puede hablar de sólo vocales o consonantes, siendo combinaciones simultáneas.

Lo que importa es la respuesta de los padres al balbuceo, pues son piezas muy importantes en la comunicación pre-lingüística del bebé. En los primeros meses, los bebés son especialmente sensibles a la voz de sus madres y se suelen centrar en ellas, en sus palabras, sus gestos, etc., cuando los bebés empiezan a emitir sonidos no son conscientes de que son ellos los que los generan, a partir de los dos meses es cuando empiezan a reconocer la voz de las madres interactuando con balbuceos cortos a las muestras afectivas que reciben, el balbuceo es, además, un signo de que están tranquilos y satisfechos.

Se acelera la interactividad, no existe una comunicación tal y como la conocemos, pero existe una interacción entre padres e hijos como si se desarrollara una “conversación”. A partir de los seis meses se produce un balbuceo constante con control auditivo, curvas de entonación, ritmo y tono de voz variados imitando los sonidos. Tanto los sonidos que escucha como los que profiere, estimulan aún más al bebé pasando a la fase de la ecolalia, etapa en la que se puede distinguir entre expresiones vocales y verbales.

Los bebés se sienten estimulados para experimentar esas vocalizaciones que los padres les repiten, empezará a repetir las sílabas ma-ma, pa-pa, etc., los balbuceos se convertirán en sonidos cada vez más claros, dando paso al lenguaje. Por cierto, como ya hemos comentado en otras ocasiones, es muy importante hablar mucho a los bebés, siempre en un tono suave, afable y cariñoso, está demostrado científicamente que el número de palabras que escucha influye en la rapidez con que aprenden a hablar y en la cantidad de palabras que utilizarán.

La estimulación se debe realizar a diario, los padres deben hablar a los pequeños desde el primer momento, pero también con los juegos visuales, táctiles y auditivos, siempre respetando las horas de descanso y brindándoles atención y juego cuando lo piden. A partir de los 12 meses se produce un profundo desarrollo fonológico y surgen diferentes palabras, en la mayoría de casos onomatopéyicas, es decir, designan a los objetos por los ruidos, pero este es un tema del que hablaremos posteriormente en relación al desarrollo del lenguaje.

Foto | Neticola Sny

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