La Importancia del Autoconcepto

El autoconcepto no es más que la imagen mental que nos hacemos de nosotros mismos, con nuestras virtudes y defectos que somos capaces de reconocer, tanto físicas como psíquicas.

El autoconcepto no es más que la imagen mental que nos hacemos de nosotros mismos, con nuestras virtudes y defectos que somos capaces de reconocer, tanto físicas como psíquicas. Este fenómeno psicológico comienza a formarse con nuestras primeras experiencias en el mundo, en las que el bebé descubre sonidos, colores, voces, y se va consolidando cuando se da cuenta que todas las personas son diferentes e independientes a los demás. Es un proceso complejo que implica influencias del exteior y significa que nosotros como padres debemos adoptar cierto compromiso en relación a nuestro bebé de tal manera que este se forme un “autoconcepto” adecuado y estable; asimismo es de señalar que este proceso si bien empieza en las primeras etapas del desarrollo dura durante toda la vida del ser humano.

Esa imagen que tenemos de nosotros mismos, no es invariable, sino que se puede modificar, y de hecho lo va haciendo en función a nuestras experiencias, sensaciones, deseos y preferencias, que van variando constantemente; ello será posible gracias ala relación con los demás, en el caso del bebé comenzará a modificarse cuando el sea capaz de comunicarse por medio del habla, ya que el compartir ideas y experiencias le será más fácil y fluido, la era de los “porqué” es otra de las etapas en que el autoconcepto se modifica ampliamente; asimismo la adolescencia es otra de las etapas que influye con sus cambios y es que en esa etapa la mayoría de las personas replantean nuevamente sus propios pensamientos, creando una y mil veces puntos de vista ante la propia realidad que viven y comparten con otros de su misma edad.

Con todo lo dicho hasta ahora, es fácil deducir, que el autoconcepto no se crea solo como resultado de la percepción, en cuyo caso estaríamos produciendo nuestro propio significado a partir de esas experiencias sin verificarlas con los demás generando una visión egocéntrica del mundo que nos rodea; sino que también se crea y modifica gracias a la relación y comunicación con los demás. Si no se comparte, no hay crecimiento humano.

La relación con los demás que pueda tener el bebé es positiva en cuanto permite que este obtenga un autoconcepto más maduro. Aunque claro está, no todos los ejemplos son buenos ni todas las influencias son positivas para el bebé, ello depende de nosotros los padres, el clasificarlas y descartar las malas de las buenas, hay que considerar que es la influencia que puede producir sobre el bebé ejemplos de actuación negativos que puden generar en el, la adopción de estereotipos que no estén acordes con la sociedad; un ejemplo sencillo, si un bebé nace en medio de una familia que se dedica a la venta de drogas, les pregunto ¿qué autoconcepto creen que se pueda formar el pequeño?, claro este es un ejemplo extremo pero necesario para que se den una idea de lo que estoy hablando y quiero transmitir.

Está demostrado científicamente que las personas que presentan un autoconcepto positivo, tienen mayor capacidad para actuar de forma independiente, tomar decisiones y asumir responsabilidades, con ello les será más fácil enfrentar retos y obtener una mayor tolerancia ante la frustración o el fracaso, permitiendo de esta manera que se levanten una y otra vez de ser necesario. Esto nos lleva a pensar y deducir que este asunto no es algo simple que se debe tomar a la ligera, debemos empezar a trabajar con nuestro bebé, considerando que este esquema del autoconcepto tiene una gran influencia en el control emocional y en la forma de percibir los cambios y la realidad. Un autoconcepto positivo y un espíritu crítico, permitirá al bebé primero y al adulto después, asumir errores e intentar dar respuesta a los contratiempos. Esto ocurre sobre todo en los adolescentes, y en todas aquellas personas que tienen una personalidad poco definida; un ejemplo sería aquel adolescente que modifica su imagen mental por los comentarios de otros hacia su físico; y cuando se sienten menos que los demás, tienden a perder la iniciativa de aprender, de trabajar o esforzarse, y por lo tanto, alcanzan el fracaso escolar y personal.

Es interesante, por tanto, conocer el autoconcepto de los más pequeños, para jugar con la ventaja de saber el valor que le están dando a hechos que están ocurriendo, fracasos que hayan sufrido, así como los mecanismos de defensa que pongan en práctica ante éstos. Ahora podemos decir que conociendo el autoconcepto, podemos deducir que aunque este puede ser positivo o negativo, es susceptible de ser modificado constantemente; nos otorga con ello la posibilidad que pase de ser negativo a positivo.

Como hemos dicho el autoconcepto guarda relación con la autoestima, este es una imagen mental que nos hacemos de nosotros mismos a todos los niveles; la autoestima es en cambio la valoración que hacemos de ese autoconcepto, así si es positivo la autoestima será positiva, lo que hará que tengamos confianza en nosotros mismos para afrontar y para conseguir nuevos retos, muy importantes en todo el proceso educativo durante la etapa de desarrollo y de especial importancia en las primeras etapas formativas del niño empezando por el desarrollo mental y psicológico del bebé.

En consecuencia las relaciones con los demás son muy importantes y se debe permitir que el niño mantenga un espíritu crítico, lo cual le dará la libertad de ser realista, y le permitirá aceptar sus defectos, sin olvidar sus virtudes y/o posibilidades. Nosotros como padres debemos fomentar ese espíritu crítico a través del diálogo y en el caso del bebé con los juegos educativos y el aprendizaje, se debe enseñar a respetar los turnos de palabra, la valoración de las aportaciones de cada interlocutor evitando en todo momento la burla y el desden hacia cualquier opinión.

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