La importancia de la variedad de las bacterias intestinales en los recién nacidos

Un trabajo de investigación muestra lo importante que es la presencia de bacterias intestinales en el recién nacido, hasta el punto de que son casi más importantes que el sistema inmunológico a la hora de hacer frente a infecciones y enfermedades. Los resultados obtenidos abren nuevas vías de investigación para proteger a los recién nacidos de las enfermedades que más les afectan durante el primer año de vida.

Microbiota intestinal de los bebés

La variedad de bacterias intestinales en los recién nacidos es un factor determinante en la protección contra enfermedades e infecciones, considerando incluso que esta variedad es clave en la protección y de más valor que el propio sistema inmunológico. Los bebés durante el primer año de vida son muy susceptibles a las infecciones, la razón es la falta de bacterias protectoras de la microbiota intestinal.

Los expertos comentan que los recién nacidos no tienen en su microbiota el género de bacterias Clostridium (refiriéndose a las especies no patógenas que forman parte de la flora intestinal), estas bacterias ofrecen una protección significativa contra infecciones si se introducen en el intestino de los bebés. En el estudio se ha confirmado que el hecho de no tener este tipo de bacterias hace que los pequeños sean mucho más susceptibles a la invasión bacteriana que causa enfermedades como el tétanos, la neumonía, la diarrea, etc.

Este trabajo de investigación sugiere que la falta de bacterias protectoras en la microbiota intestinal es un mecanismo para la susceptibilidad, incluso más que la edad del sistema inmunológico. Como ya sabemos, los recién nacidos tienen una menor diversidad bacteriana en su sistema digestivo en comparación con los adultos, tienden a carecer de bacterias Clostridium y bacterias del grupo bacteroidetes, especies que son dominantes en los adultos y les ofrecen una mayor protección contra infecciones y enfermedades.

Los resultados abren nuevas vías de investigación para desarrollar medidas más eficaces para proteger a los bebés de infecciones bacterianas por vía oral. De momento se han realizado pruebas con roedores de laboratorio, se analizaron muestras fecales de roedores recién nacidos a los 4, 12 y 16 días de edad, a mayor edad, mayor era la diversidad microbiana, aunque inicialmente no integraban en su organismo bacterias de las dos especies antes mencionadas.

Lo que hicieron los expertos es trasplantar las muestras bacterianas a los ratones de 4 y 16 días de vida, el 50% de los que recibieron el trasplante a los cuatro días, murieron al ser expuestos a una cepa de la Salmonella, sin embargo, los ratones de 16 días sobrevivieron todos. Este procedimiento se realizó con los dos tipos de bacterias citadas demostrando que gracias a ellas la tasa de supervivencia se incrementó significativamente.

Por otro lado, se realizó un ensayo para constatar la capacidad del sistema inmunológico y contrastarla con la microbiota intestinal. Con un sistema inmune deteriorado pero con el trasplante de bacterias beneficiosas, el organismo era capaz de luchar contra la infección de la Salmonella sin ayuda del sistema inmune, lo que prueba la importancia y el papel que juegan las bacterias intestinales.

A raíz de los resultados se propone el desarrollo de ensayos con seres humanos probando combinaciones de cepas bacterianas, con ello se podría contribuir al desarrollo de sistemas preventivos contra las infecciones, basados en la introducción de estas bacterias beneficiosas que juegan un papel importante contra la colonización de microorganismos patógenos. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Science.

Foto | Jonny Hunter

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