La habitación del Bebé: Nuestras primeras 4 paredes

Aunque no todos gozamos de uno, una habitación personal es el espacio más íntimo con el que contamos en nuestra propia casa. Desde recién nacidos ya podemos contar con uno, previa organización de nuestros padres. El objeto de este es -aparte de intentar acostumbrarnos a un espacio más que privado, personal- preparar sicológicamente a la madre para la llegada del bebé, asimismo prever el espacio requerido para el mismo ante una posible anticipación del parto.

Aunque no todos gozamos de uno, una habitación personal es el espacio más íntimo con el que contamos en nuestra propia casa. Desde recién nacidos ya podemos contar con uno, previa organización de nuestros padres. El objeto de este es -aparte de intentar acostumbrarnos a un espacio más que privado, personal- preparar psicológicamente a la madre para la llegada del bebé, asimismo prever el espacio requerido para el mismo ante una posible anticipación del parto.

Elegir esta habitación no depende de un cierto gusto sino de algunos parámetros recomendables para que goce de una buena armonía y así sea de gran ayuda para la estimulación del bebé. Por ello, los colores pasteles en las paredes y decoración, y la iluminación tenue venida desde la ventana  son dos componentes básicos en este armado de ambiente.  

Si bien los primeros meses el bebé dormirá en la misma habitación que sus padres, la habitación propia del pequeño debe estar lista para ser instalada por este cuando acabe ese efímero primer paso. Es una muy mala idea dejarse llevar por la sensibilidad y apañamiento para dejar al bebé por mucho tiempo en la habitación de sus padres, se generará una costumbre de dependencia más fuerte de lo normal si esto logra suceder. Hacer el cambio muy tarde puede resultar perjudicial tanto para los padres como para el flamante hijo, ya que esa dependencia devendrá engreimiento desmedido y problemático muy difícil de superar en adelante.

Para evitar esos problemas, la habitación en cuestión debe estar próxima a la de los padres, pudiéndose oír el llanto del hijo las veces que se presente y así socorrer a su llamado a la brevedad posible.  Aproximadamente al cuarto mes, al quinto a más tardar, la habitación ya preparada debe ser habitada por su esperado huésped.

Quizás más importante que la decoración cromática o estética es la seguridad con la que debe contar en todos sus rincones, por ejemplo, muebles sin bordes puntiagudos, protectores de enchufes, pinturas no tóxicas; no colocar botiquines ni artículos de vidrios (espejos) para evitar cortes. También importante no alfombrar el piso ni llenar con peluches la habitación, los ácaros y el polvo se acomodan bien a estas condiciones, lo que puede  representar posibles alergias al niño.

Tener una habitación cargada de objetos, la mayoría innecesaria por la aún inoperancia del bebé, dificultará la limpieza de la habitación, por ende significará mayor riesgo para el pequeño, muy vulnerable en ambientes antihigiénicos. Descontado o sobreentendido está el factor de ventilación natural del cuarto siempre favorable para la apertura respiratoria.

Para una habitación sofisticada algunos artículos son de gran importancia decorativa, siempre teniendo en cuenta que estos apuntes son favorables para la estimulación y futuro desenvolvimiento del niño, como también para su comodidad.

– Dormir entre y sobre suaves telas será siempre placentero para él(ella), obviamente estas deben estar cubriendo la cuna donde originalmente duerme.
– Una silla comedor para que quienes visten al pequeño tengan donde sentarse, ya que el piso y la cama (cuna) no son buenas opciones por las bacterias que pueden trasmitir estos visitantes al contacto con los objetos con que el bebé tiene mayor familiaridad.
– Una mesa plegable, la cual puede adaptar su tamaño al del bebé.
– Una pequeña silla mecedora para estimular el placer del niño al sentarse.
– Un cambiador, o una zona donde el niño –algo ya más crecido- pueda cambiarse o acomodar sus prendas, que puede hacer las veces de un espacio íntimo donde el niño pueda sentirse seguro.
– Otra zona importante para un niño de cierta edad, infante, es “el parque de juegos”, donde este pueda desarrollar su imaginación con sus juguetes y artículos de diversión. El lugar donde juegue cada vez que sea necesario, un espacio independiente para su distensión, que sea reconocido como tal. Este lugar es importante para evitar las potenciales travesuras, ya que sintiéndose el niño en una zona fuera de su área de juego sabrá que es incorrecto hacer cualquier maniobra, además que acomoda su futura disciplina.

Es cierto que en la habitación, el bebé pasará la mayor parte del tiempo durmiendo y jugando, pero aún así es muy importante que este goce de muy buen aspecto estético, ya que estimula al bebé e infante, después, externamente, desarrollando un gusto por el ambiente armonioso.

Foto: Decoideas

Para que una habitación sea duradera en el tiempo y acompañe por varias etapas al pequeño esta debe ser versátil, y esto se logra con la adaptación de muebles funcionales, que podrán ser útiles por mucho tiempo, como los (muebles) de línea clásica y colores neutros, que no se ceñirán a una etapa de la vida.

Como ya se está volviendo común enterarnos, la decoración de un cuarto para bebés puede ser realizada por una asesoría profesional, dedicada íntegramente a estos asuntos con los factores y criterios necesarios para la adecuación más propicia, tanto cromáticos como estéticos y psicológicos. Todo lo pertinente para que la habitación del futuro recién nacido sea lo más adaptable posible a las futuras circunstancias.

Nuestros hijos merecen lo mejor que les podamos dar, por eso nunca será una idea fuera de lugar hacer todo un acontecimiento con algo que esté relacionado a ellos. Así como en este caso es la adaptación de un dormitorio, también es todo un proceso pensar en un nombre adecuado o el colegio donde se instruirá durante toda su infancia. Mientras tengamos la posibilidad de bañarlos en beneficios, no tengas dudas en hacerlo, pues todo el sacrificio o buena intención se verá reflejado en un futuro provechoso para tu propio hijo. Nada de lo que se haga para su provecho será en vano.

Ahora dedicando estas últimas líneas a quienes leen esto con mayor interés, los padres, les pregunto si es que recuerdan sus habitaciones cuando eran bebés: ¿Qué color tenían sus paredes?, ¿Dónde estaba la ventana? o ¿Tenía área de juegos? Probablemente no lo recuerden, en mi caso no recuerdo absolutamente nada, pero esto no sirve para que quede en nuestra memoria sino para que marque el camino inicial de cómo realmente seremos. Todo tiene un inicio y las condiciones de nuestro entorno (primer dormitorio) nos dará una importante pauta.

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