La exposición al plomo durante la infancia propicia la agresividad en estado adulto

Según los datos ofrecidos en un nuevo estudio realizado por la Universidad de Cincinnati, la exposición al plomo durante la infancia propicia la agresividad en estado adulto. Para llegar a esta conclusión se han estudiado a más de 300 personas durante 30 años, las personas que en sangre tenían un nivel más elevado de plomo durante su infancia, protagonizaron más actos delictivos en su estado adulto. Además, el plomo también influyo en la materia gris del cerebro reduciéndola hasta un 1%.

Hay que decir que este no es el único estudio que relaciona el nivel de plomo con problemas en la salud de los niños, se puede nombrar, por ejemplo, el estudio elaborado por el departamento de psicología del Hospital Infantil de Philadelphia, la Universidad Médica de Pennsylvania y el Departamento de Salud Ambiental de la Universidad de Cincinnati, en el que se mostraba que la exposición durante la niñez a determinados agentes resultantes de la contaminación ambiental que se sufre en las ciudades (como el plomo), provocaría un descenso de la inteligencia de los niños.

El plomo es un metal pesado que se ha estado utilizando durante años en la fabricación de otros productos, ha estado presente hasta que se detectó su peligrosidad y finalmente se reguló su aplicación en la industria. Al margen de los juguetes chinos que durante el último año se han retirado del mercado por haber sido pintados con pintura que contenía plomo, hay que decir que este elemento está continuamente presente en el medio ambiente, sobre todo por la contaminación.

Es cierto que el entorno influye en el buen desarrollo que pueda tener un niño, las condiciones de las grandes ciudades parecen no ser las más adecuadas sobre todo por la contaminación que se genera. Y al parecer, no sólo enferman nuestros hijos, además se pueden convertir en peligros para la sociedad.

Para este estudio se reclutaron a 250 futuras mamás con edades comprendidas entre los 19 y los 24 años que vivían en zonas con un alto índice de contaminación, las mujeres vivían en barrios de la ciudad de Cincinnati en los que los edificios conservaban numerosos elementos como pueden ser tuberías o pinturas con un alto contenido en plomo. Se realizó un seguimiento del contenido de plomo en sangre que presentaban las embarazadas y una vez que nacieron los bebés, se realizó igualmente un seguimiento sobre el contenido de plomo en la sangre.

Todos estos datos fueron cotejados con los arrestos por actos criminales que se hubieran dado posteriormente, cuando los niños ya entraron en la fase adulta. Dichos actos se clasificaron dependiendo del grado, es decir si era un hurto, un robo, un ataque con violencia, etc. Tras comprobar los resultados, los investigadores constataron que a mayor índice de plomo en sangre, mayor era el grado de criminalidad.

También se tomaron los datos de un grupo de niños que vivían en mejores condiciones ambientales, o sea, donde el plomo no estaba presente. Contrastando ambos datos se deducía claramente la incidencia del plomo en la conducta agresiva de los niños en estado adulto.

La conclusión de los investigadores es la siguiente, reducir la contaminación ambiental mejoraría la salud de los niños y de las personas en general, y además permitiría reducir los índices de criminalidad.

Vía | Tendencias 21

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