La exposición a sustancias químicas en el embarazo y la primera infancia se asocia a una peor función pulmonar

Una nueva investigación muestra que la exposición a sustancias químicas en el embarazo y la primera infancia se asocia a una peor función pulmonar. Se trata de contaminantes y otras sustancias que están presentes en artículos cotidianos, en la alimentación y en el medio ambiente, que son difíciles de evitar y que irremediablemente afectan a la salud respiratoria de los niños.

Función respiratoria degradada en la infancia

Un estudio desarrollado por expertos del Instituto de Biociencias Avanzadas del Centro de Investigación INSERM (Francia) concluye que la exposición a sustancias químicas en el embarazo y la primera infancia se asocia a una peor función pulmonar. Hasta la fecha se ha recabado una gran cantidad de información científica que vincula la exposición temprana de diferentes contaminantes y sustancias químicas, con problemas respiratorios en la infancia, sin embargo, la mayoría de los estudios se ha centrado en sustancias individuales y no en todo el conjunto de sustancias a las que se exponen los niños.

En este nuevo trabajo los expertos analizaron los datos de 1.033 madres y sus respectivos hijos procedentes de seis países para evaluar cómo la función pulmonar de los pequeños podía verse afectada por 85 exposiciones prenatales y 125 exposiciones diferentes en la primera infancia. La mayoría de las exposiciones guardaban relación con las sustancias químicas, pero otras tenían que ver con el estilo de vida, condiciones de la vivienda, el lugar de residencia, si en el hogar se fumaba, la calidad ambiental en el interior del hogar y en sus alrededores.

Los investigadores comentan que, en general, las mujeres embarazadas y los niños estuvieron expuestos a docenas de sustancias químicas en diferentes niveles. Se determinó que la exposición prenatal a dos tipos de productos químicos conocidos como PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquílicas) se asoció a una disminución de la función pulmonar. Recordemos que este grupo de sustancias tienen un amplio uso en aplicaciones industriales y de consumo que incluyen revestimientos, anti-manchas, pinturas y barnices, muebles, zapatos, revestimientos destinados a productos de papel aptos para el contacto con los alimentos, y así un largo etcétera.

Nueve exposiciones distintas en la primera infancia, como la recibida en escuelas de vecindarios densos, o por la presencia de plásticos y cosméticos, se asociaron con una función pulmonar reducida. Estos químicos, incluidos los metabolitos de etilparabeno y ftalato, también pueden acceder a los niños a través de los alimentos, además, estos productos pueden acceder al feto en desarrollo atravesando la placenta. Los expertos comentan que dos tercios de los biomarcadores de exposición química eran detectables en nueve de cada 10 madres y niños, lo que nos da una idea de su alcance.

En la mayoría de las sustancias es muy complicado evitar la exposición, ya que están presentes en objetos de uso cotidiano, en los hogares, etc. Si estos hallazgos se confirman, las medidas preventivas dirigidas a reducir la exposición a los productos químicos ubicuos identificados pasarían por una regulación más estricta, informando, además, a la población a través del etiquetado de los productos de consumo, de este modo quizá se podría reducir el riesgo de deterioro de la función pulmonar en los primeros años de vida de los menores.

El estudio apunta que la exposición infantil a los ftalatos, sustancias que se pueden encontrar en jabones, perfumes y champús, se asocia a una degradación de la función pulmonar. Los parabenos, sustancias que se utilizan como conservantes en productos como los cosméticos, pero también en el agua potable y los alimentos, también se relacionaron con una función pulmonar más deficiente en los niños.

Los expertos comentan que se trata de uno de los estudios más completos hasta la fecha, en el que se ha incluido una amplia gama de contaminantes ambientales, factores biológicos y sociales que pueden influir en el crecimiento pulmonar. No es extraño que cada año se registren más casos de alergias, problemas respiratorios y otros problemas de salud que están relacionados con la exposición a estas sustancias químicas y contaminantes. Veremos cuándo las agencias reguladoras deciden meterse de lleno en este tema y empezar a ser más estrictos con el uso de estas sustancias que están degradando la calidad de vida de las futuras generaciones.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica The Lancet Planetary Health.

Foto | Kamil Porembiński

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