La dureza del agua es un factor de riesgo de eczema en los bebés

Según los resultados de un estudio desarrollado por investigadores del Kings College de Londres, la dureza del agua es un factor que aumenta el riesgo de que los bebés puedan sufrir un eczema. Este estudio es el primero de varios que tienen como cometido, analizar los factores de riesgo de eczema en los bebés, así como las medidas para reducirlos.

Agua dura y eczema

Un estudio realizado por expertos del Kings College de Londres (Reino Unido) concluye que la dureza del agua del hogar es un factor de riesgo de eczema en los bebés. Se considera agua dura a la que contiene un alto nivel de sulfatos o cloruros de calcio y magnesio, así como el contenido en sales que son más solubles según la temperatura. Este tipo de agua tiene una dureza permanente y no se puede eliminar a través de procesos como la ebullición. Si se trata de dureza temporal, es decir, el agua contiene una disolución de carbonatos en forma de hidrógenocarbonatos (bicarbonatos), se elimina mediante la ebullición.

Los investigadores explican que el eczema afecta a una quinta parte de los niños del Reino Unido, consideran que el deterioro de la barrera de la piel y la piel seca son factores de riesgo de eczema en los primeros años de vida de los niños, apuntando que en parte tiene que ver con la predisposición genética. También hay que tener en cuenta los factores ambientales o epigenéticos que contribuyen a romper la barrera natural de la piel, en este caso, la dureza del agua, así como el cloro que pueda contener.

En estudios anteriores desarrollados en el Reino Unido y en otros países como Japón o España, se ha demostrado que existe una asociación entre la dureza del agua del grifo de los hogares y el riesgo de eczema en los niños que están en edad escolar, sin embargo, no se ha estudiado cómo afecta dicha relación a los bebés. Los investigadores realizaron un seguimiento a 1.300 bebés con una media de tres meses de edad de familias de diferentes localidades del Reino Unido, estos bebés participan en el estudio EAT, proyecto que tiene como objetivo encontrar el modo más eficaz para prevenir las alergias alimentarias en los niños más pequeños.

Además se recopiló información de la dureza del agua del grifo de los hogares de estos bebés, concretamente los niveles de carbonato de calcio y cloro. Los expertos evaluaron la funcionalidad e integridad de la barrera de la piel de los pequeños, realizando mediciones sobre la pérdida de agua transepidérmica en la piel de un antebrazo no afectado. También se seleccionó a aquellos bebés que tenían una mutación del gen de la filagrina, responsable de codificar una proteína clave en la barrera de la piel. Esta mutación es una alteración de la barrera de la piel que se cree que facilita que los alérgenos puedan traspasar la piel y provocar una respuesta alérgica en el organismo.

Se tuvieron en cuenta varios datos, como por ejemplo, la frecuencia con la que se bañaba a los bebés, si se utilizaba un dispositivo para ablandar el agua del hogar, la frecuencia con la que se utilizaban productos como las cremas hidratantes, etc. Tras cotejar todos los datos, se determinó que los bebés que vivían en zonas donde la dureza del agua era elevada, tenían un 87% más de riesgo de sufrir un eczema a los tres meses de edad, independientemente del contenido en cloro del agua. Dicho riesgo era mucho mayor en los niños que tenían la mutación del gen de la filagrina.

Los investigadores explican que todavía no tienen claro si el carbonato de calcio tiene un efecto perjudicial directo en la barrera de la piel, o si otros factores ambientales que están directamente relacionadas con la dureza del agua, como puede ser el pH, pueden ser responsables del mayor riesgo de eczema, lo que muestra que será necesario realizar nuevas investigaciones para intentar aclarar estas cuestiones. Las interacciones entre dureza y cloro, los niveles de otros componentes químicos presentes en el agua química y la microflora que habita en la piel de los bebés, también pueden desempeñar un papel importante en el incremento del riesgo de eczema.

Los expertos comentan que van a poner en marcha una serie de ensayos, como por ejemplo colocar descalificadores de agua en los hogares de los niños con alto riesgo de eczema, para ver si esta medida puede reducir el riesgo de sufrir la enfermedad. También pondrán en marcha otra serie de pruebas que permitirán mejorar la comprensión de la relación entre la dureza del agua y el eczema, los resultados podrían ser de gran interés ya que ayudarían a reducir el sufrimiento de miles de niños por la enfermedad. Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en la revista científica Journal of Allergy and Clinical Immunology.

Foto | Xumet

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