La creatividad del bebé en la playa

La playa estimula la creatividad de los bebés. Debemos llevarlos para que experiementen cosas nuevas y se desarrollen. Siempre con precaución, la arena, el agua, andar, jugar son muy enriquecedores.

Es en esta época del año cuando tomamos más precauciones con nuestro bebé. Hace calor y tenemos vacaciones, no sabemos si es bueno para nuestro hijo ir a la playa o será mejor quedarse en la piscina, o ninguna de las dos. Mejor nos damos un paseo y así fuera preocupaciones.

Protege a tu bebé en la playa.

Es verdad que con un bebé en casa nuestra vida tiene grandes cambios, pero no por eso debemos cambiarla por completo. Hay actividades que podemos seguir realizando, sólo que debemos tomar muchas más precauciones y cuidados que antes.

Una de ellas es, por ejemplo, ir a la playa, sobre todo ahora que es verano. Evitando las horas cuando los rayos de sol son más intensos e intentando que esté siempre a la sombra, podremos disfrutar, no de un día entero en la playa, pero sí de unas horas. Aprovechemos las ventajas que tiene ir a la playa con un niño pequeño y evitemos las desventajas.

Para empezar, la playa es un lugar nuevo para ellos y eso hará que saquen esa curiosidad natural que tienen por el mundo que les rodea. A través de los sentidos descubren infinidad de cosas que harán estimular su creatividad. Tocan, miran, saborean… Éstas pequeñas cosas en un bebé son  muy importantes para su desarrollo y crecimiento.

Nuestro bebe podrá disfrutar de infinidad de cosas: el agua, la arena, la gente, más niños… esto favorecerá su estimulación. La arena ayuda a fomentar la motricidad fina. Los juegos con arena ayuda a la movilidad de los cinco dedos, por ejemplo. Llenar cubos de agua, vaciarlos o simplemente sentarse en la orilla a que llegue una ola será bueno para él. Estando siempre atentos para que no se ponga arena en la boca, podremos dejar que explore con juguetes como cubos, palas y más objetos.

La arena de la playa también tiene muchos beneficios. Aprender a andar sobre la arena de la playa, teniendo en cuenta siempre la temperatura de ésta, es muy indicado por la textura de ésta y porque al ser blandita podrá probar sin miedo a caerse. Además el sol y el agua ayudan a mejorar algunos problemas de piel. Muchos pediatras también afirman que los bebés que pasan el verano en la playa tienen menos infecciones y menos catarros el invierno siguiente.

Somos los padres los que queremos proteger a los niños de peligros que en ocasiones no existen, es más, no debemos privarlos de actividades que puedan ser buenas para su desarrollo. Con precauciones podemos hacer con ellos más cosas de las que pensamos.

Foto / a.tobias

Información / Cristian Váquez

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